MECÁNICA/ 23 de Noviembre, 2017

Cómo preparar una bicicleta para dejarla parada durante un largo período de tiempo

Ya sea por la llegada del invierno, por cambio de disciplina, por enfermedad o lesión, por un viaje o por cualquier otro motivo, a veces es necesario 'aparcar' la bicicleta durante un período de tiempo más largo de lo habitual. ¿Qué pasa cuando una bicicleta no se utiliza durante mucho tiempo? ¿Se estropean sus componentes? ¿Se puede prevenir cualquier tipo de problema derivado de la falta de uso? Las respuestas son varias, y por ello nada mejor que repasar una serie de consejos acerca de cómo preparar una bicicleta para dejarla parada durante un largo período de tiempo y los motivos para ello.

En TodoMountainBike: Cómo preparar una bicicleta para dejarla parada durante un largo período de tiempo

Cómo preparar una bicicleta para dejarla parada

1. Limpiarla a fondo y secarla con esmero: el primer paso antes de 'aparcar' una bicicleta por un tiempo indefinido es limpiarla en profundidad y secarla posteriormente para evitar que los restos de humedad oxiden cualquier parte metálica. De este modo, se evita que la suciedad quede incrustada y se facilita la aplicación de otros productos necesarios para el correcto mantenimiento de ciertos componentes, como la cadena de transmisión o las juntas de la suspensión.

2. Proteger las piezas más vulnerables a los agentes externos con productos específicos: la cadena de transmisión, así como los cables metálicos de los cambios o las juntas de las barras de la horquilla o amortiguador son los elementos más susceptibles a oxidarse o secarse si no se toman las medidas adecuadas. Recubrir la cadena con una vaselina neutra y aplicar un lubricante de silicona en las juntas de las suspensiones es el método más recomendable para evitar que los agentes externos terminen dañando las piezas.

3. Aliviar la carga mecánica de cambios y suspensiones: abrir las suspensiones o, lo que es lo mismo, dejar el bloqueo (siempre que exista la posibilidad) abierto evita que el cartucho interno esté en tensión cuando no hay necesidad de ello, algo que a la larga lleva a una pérdida de compresión que se traduce en un menor rendimiento de la suspensión y un desgaste prematuro de los componentes internos (véase muelles, retenes, etc). Colocar los cambios en posición de reposo, cambio trasero y desviador delantero (si lo hay) en piñón y plato pequeño respectivamente, también libera la tensión del muelle encargado de mover el mecanismo, alargando la vida útil del mismo y disminuyendo la posibilidad de desajuste.

4. Controlar la presión de los neumáticos: un neumático con poco aire y en posición estática tiende a deformarse y agrietarse con el paso del tiempo, por lo que lo más recomendable es controlar cada cierto tiempo la presión de los mismos para evitar que se desinflen del todo y, a ser posible, ir cambiando la posición de las ruedas cada par de semanas mientras la bicicleta está parada. En caso de tratarse de ruedas tubelizadas, lo mejor es montar cámaras de aire cuando se prevé una larga temporada en desuso.

5. Proteger la bicicleta con una funda o plástico: ya sea para guardarla en el exterior o en un espacio cerrado, lo mejor para mantener la bicicleta y sus componentes en el mejor estado posible es cubriendo la misma con una funda de tamaño adecuado o en su defecto con un buen trozo de plástico. De este modo, se evita que la humedad, el polvo o incluso algún insecto o alimaña en busca de nuevo hogar tengan contacto con la bicicleta.

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