GENERAL/ 4 de Enero, 2018

Cómo realizar la maniobra de Heimlich para evitar la muerte por atragantamiento

Aunque morir atragantado puede parecer algo surrealista, lo cierto es que aproximadamente 1.400 personas mueren al año en España por este motivo, según datos de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES). ¿Por qué sucede esto? Básicamente, porque atragantarse suele ser algo muy frecuente (véase un poco de líquido o un diminuto trozo de comida que se va por el lado equivocado) y normalmente se resuelve tras unas cuantas toses, pero el problema se complica cuando un cuerpo extraño de tamaño importante (un hueso, un trozo de carne, un pedazo de fruta, etc) se queda atorado en las vías respiratorias, desencadenando una situación bastante peligrosa que puede acabar incluso con la muerte por asfixia del atragantado.

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La maniobra de Heimlich

Aunque generalmente el organismo tiene la capacidad de expulsar cualquier cuerpo extraño de las vías respiratorias mediante el mecanismo de la tos, un trozo de comida más grande de lo habitual o, en el caso de los niños, cualquier juguete de tamaño pequeño, pueden provocar un caso grave de atragantamiento que el cuerpo no es capaz de resolver por sí solo. En estos casos entra en juego la maniobra de Heimlich, que no es otra cosa que una eficiente técnica de compresión abdominal para desobstruir de un cuerpo extraño las vías respiratorias.

¿Cómo distinguir un atragantamiento grave? Observando a la persona afectada. Si esta puede toser, lo más recomendable es dejar que el reflejo natural de la tos haga su trabajo. Como apunte extra, es muy importante no palmear la espalda de la persona atragantada si está de pie o sentada, algo que por otro lado es lo más habitual, ya que se corre el riesgo de que el cuerpo extraño se desplace aún más adentro agravando el problema. Si la persona tose con dificultad y se debilita, hay que ayudarla a doblarse por la cintura e inclinarse hacia delante, dándole (ahora sí) algunas palmadas enérgicas entre los omóplatos a fin de intentar mover el cuerpo extraño hacia fuera de las vías respiratorias. Cuando todo esto falla o cuando la persona no puede siquiera toser, es el momento de llamar inmediatamente a los servicios de emergencia y proceder con la maniobra de Heimlich.

¿En qué consiste la maniobra de Heimlich? Básicamente, en comprimir con los dos puños cerrados la boca del estómago (la zona que va desde el obligo hasta el esternón) de la persona atragantada. Se trata de situarse detrás de la persona con las dos manos cerradas en la zona mencionada y realizar una presión fuerte hacia dentro y hacia arriba presionando el tórax, logrando un efecto muy similar al del mecanismo de la tos. No está de más decir que la maniobra de Heimlich debe realizarse de forma enérgica y violenta, sin delicadezas, pues de lo contrario es más que probable que el cuerpo extraño permanezca atorado en las vías respiratorias de la persona afectada.