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¿Problemas con el sobrecalentamiento de los frenos? Cuatro soluciones para mejorar la disipación de calor

Las bicicletas de última generación son cada vez más ligeras y eficientes, lo que se traduce en la posibilidad de rodar a una mayor velocidad. Obviamente, a mayor velocidad mayor es la necesidad de hacer uso de unos frenos que sean capaces de reducir el giro de las ruedas a voluntad del ciclista, algo que en según qué condiciones no siempre se consigue. ¿Por qué pierden potencia los frenos? Existen diferentes motivos, pero salvo que se trate de algún problema mecánico, suele ser debido a un sobrecalentamiento de los discos y pinzas de freno.

En TodoMountainBike: ¿Problemas con el sobrecalentamiento de los frenos? Cuatro soluciones para mejorar la disipación de calor
El aumento de temperatura de los frenos debido a un uso intensivo es inevitable, pero hay soluciones para mejorar la disipación de calor.

Como evitar el sobrecalentamiento de los frenos

La mejor manera de no sobrecalentar unos frenos de disco es utilizarlos de forma moderada, aunque eso no siempre es posible y más teniendo en cuenta que las bicicletas más modernas invitan a rodar muy rápido. A la hora de superar tramos técnicos o de realizar un descenso prolongado con gran desnivel, los frenos de una bicicleta deben actuar con el 100% de eficacia pese a estar bajo unas condiciones de uso casi continuo. ¿Cómo se evita el sobrecalentamiento? Con cuatro posibles soluciones, todas ellas igual de efectivas.

La primera solución pasa por dejar de usar pastillas metálicas. Las pastillas de freno suelen montarse en tres compuestos diferentes: orgánicas, semimetálicas y metálicas. Las pastillas metálicas son las que proporcionan una mayor durabilidad y resistencia a las altas temperaturas, pero también son las que transfieren más calor a la pinza y el disco a la hora de frenar. Cambiar a semimetálicas o, según las preferencias de cada usuario, a pastillas orgánicas, mejora la disipación de calor de los frenos de forma instantánea.

La segunda solución es montar pastillas de freno con disipador integrado. Si a pesar de hacer uso de pastillas orgánicas todavía existen problemas de sobrecalentamiento, la opción más recomendable es probar alguna de esas pastillas con disipador de calor integrado que ciertos fabricantes ofrecen como Shimano con sus Ice Tech o marcas como Alligator. El disipador integrado en la pastilla, normalmente fabricado en aluminio, está diseñado para reducir la temperatura de los frenos en un uso intensivo.

Si a pesar de cambiar de compuesto en las pastillas o de utilizar pastillas con disipador de calor el sobrecalentamiento sigue siendo un problema, la tercera solución es montar un disco de freno de mayor diámetro. A mayor diámetro de disco, mayor superficie para disipar el calor y menor requerimiento de potencia para frenar. La única limitación de esta solución viene dada por la compatibilidad del cuadro y de la horquilla con el diámetro de disco que se quiera montar, aunque en el mercado existen multitud de adaptadores para todo tipo de configuraciones distintas.

Cuanto las tres soluciones anteriores fallan, es más que probable que el circuito hidráulico del sistema de freno de la bicicleta esté en mal estado o presente una fuga. Un imperceptible poro en el circuito o un aceite mineral en mal estado que ha perdido sus propiedades iniciales pueden ser los causantes del sobrecalentamiento de los frenos. ¿La cuarta solución? Sustituir líquido de frenos y manguitos según se requiera o, en su defecto, apostar por renovar los frenos antiguos por un modelo más potente, por ejemplo con cuatro pistones por pinza.