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¿Son peligrosas las agujetas? Sí, cuando dejan de serlo para convertirse en rabdomiolisis por esfuerzo

Agujetas es el nombre común que recibe un dolor muscular denominado médicamente dolor muscular de aparición tardía (DMAT) o también dolor muscular postesfuerzo de aparición tardía (DOMPAT). Se trata de un dolor agudo, acompañado de inflamación muscular, que aparece algunas horas después de la práctica de un ejercicio físico intenso, generalmente durante un período de entre 24 y 48 horas de duración. Las agujetas suelen ser aceptadas como sinónimo de un buen entrenamiento, pero cuando aparecen además de molestias musculares otros síntomas como movilidad reducida, confusión o vómitos, se pueden convertir en rabdomiolisis por esfuerzo, una patología que tiene serias consecuencias para la salud.

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Las agujetas son consideradas sinónimo de un buen entrenamiento, pero acompañadas de otros síntomas pueden convertirse en un problema grave de salud.

Las agujetas

Las agujetas o, lo que es lo mismo, el dolor muscular de aparición tardía, es un mal muy extendido en el mundo del deporte. A pesar de los avances de la medicina, todavía no existe ningún estudio que haya demostrado la causa específica de este dolor, barajándose diferentes hipótesis más o menos aceptadas por la comunidad científica. Los síntomas más evidentes de las agujetas son un dolor muscular localizado acompañado de una inflamación del músculo afectado, produciéndose además una reducción de la movilidad.

Aunque la causa de este dolor tardío no está fundamentada todavía por ningún estudio médico, existen tres teorías principales más o menos aceptadas por la comunidad. Ninguna de las teorías ha sido demostrada con estudios clínicos que la avalen como causa principal, siendo más que probable que las agujetas aparezcan por una combinación de tres factores lesivos: microrroturas de fibras musculares, temperatura incrementada localmente en los músculos y acumulación de ácido láctico.

¿Cómo se previenen las agujetas? Si bien la causa principal que las provoca continúa siendo un misterio, se ha demostrado que realizar estiramientos previos y posteriores a la realización del ejercicio ayuda a disminuir la intensidad del dolor. Realizar un calentamiento previo, aumentando la intensidad del ejercicio de forma gradual, prepara las fibras musculares para el esfuerzo y también es una forma de prevenir o mitigar las agujetas. La aplicación de frío en la zona afectada y el masaje muscular son dos soluciones ampliamente utilizadas en la medicina deportiva.

La rabdomiolisis por esfuerzo

La rabdomiolisis es un trastorno producido por una alta desintegración de las fibras musculares, algo así como las agujetas más graves que se pueden sufrir. Las células musculares dañadas durante el ejercicio físico pasan al torrente sanguíneo causando serios problemas renales debido a algunas de las proteínas liberadas en sangre, tales como la mioglobina. La gravedad de los síntomas, que en general consisten en dolor, vómitos y confusión, depende del grado de daño muscular y de si se desarrolla o no una insuficiencia renal.

¿Por qué se produce la rabdomiolisis por esfuerzo? Cuando se realiza un ejercicio físico extenuante, en lugar de provocar diminutas roturas en las fibras musculares, se destruye (literalmente) el tejido muscular. Los residuos musculares pasan a la sangre y, a través del sistema circulatorio, llegan a los riñones. Algunas de las células musculares destruidas, tales como la proteína mioglobina, son especialmente dañinas para el riñón, pudiendo causar insuficiencia renal aguda según la intensidad del ejercicio físico y el grado de destrucción de los tejidos afectados.

El síntoma más característico que acompaña a una posible afectación por rabdomiolisis es, además de dolor agudo, movilidad reducida, confusión o vómitos, observar un color mucho más oscuro de lo habitual en la orina. La rabdomiolisis por esfuerzo se da en casos de entrenamientos severos en personas no habituadas a dicho esfuerzo, pudiendo aparecer también en personas que hacen uso de aparatos de electroestimulación sin tener los conocimientos necesarios para ello.

¿Cómo prevenir la rabdomiolisis por esfuerzo? Obviamente, entrenando con cabeza. Hay que regular la intensidad del ejercicio según las características físicas de cada persona, teniendo en cuenta que lo que funciona en un deportista puede resultar peligroso en otro. En el caso de la electroestimulación, siempre hay que ponerse en manos en un profesional o, en su defecto, hacer uso de programas de entrenamiento de baja intensidad para ir conociendo la respuesta del organismo. De una manera o de otra, la mejor opción pasa por entrenar de forma gradual, aumentando la intensidad del ejercicio según va mejorando la capacidad muscular, y sobre todo alimentarse e hidratarse de forma correcta antes, durante y después de los entrenamientos.