Durante los últimos meses, las bicicletas de Cross Country más enfocadas a la competición han recuperado protagonismo en el catálogo de varias marcas. En ese escenario aparece la nueva Oiz, una bicicleta que no busca reinventarse por completo, sino perfeccionar una plataforma que ya ha demostrado su potencial al más alto nivel. Para conocer de cerca todo lo que esconde esta nueva generación, Ibon Zugasti protagoniza un vídeo en el que analiza sus principales novedades y explica la filosofía que ha guiado su desarrollo.

Menos peso, más rigidez y una clara orientación a la competición
En el vídeo, Zugasti repasa los cambios más importantes introducidos por Orbea en esta nueva generación. El cuadro mantiene los 120 mm de recorrido trasero y el conocido sistema de flexión controlada del carbono, aunque incorpora un rediseño completo de la suspensión. La nueva arquitectura utiliza una placa de aluminio forjado y un balancín específico que permite reducir el peso del sistema en un 30% respecto al modelo anterior. Todo ello forma parte de la evolución de una bicicleta de Cross Country de competición desarrollada para ofrecer una respuesta más directa sobre el terreno.
Otro de los aspectos que centra buena parte de la explicación es el trabajo realizado sobre el cuadro OMX. Orbea declara un peso de 1.480 gramos en talla M sin amortiguador, una cifra que mejora ligeramente la generación previa. Sin embargo, tal y como se explica en el vídeo, el objetivo principal no fue únicamente ahorrar gramos. Los ingenieros llegaron a desarrollar un prototipo todavía más ligero, pero finalmente optaron por una estructura más rígida para maximizar el rendimiento en carrera. Esa búsqueda del equilibrio define buena parte del carácter de la nueva Orbea Oiz 2027.
Las modificaciones geométricas también tienen protagonismo. Las vainas pasan de 432 a 430 mm, el ángulo de dirección se relaja hasta los 66.8° y el ángulo del sillín aumenta ligeramente. Son cambios discretos, pero pensados para mejorar la aceleración, la estabilidad y la eficiencia de pedaleo. Además, la bicicleta mantiene detalles muy valorados por los usuarios como el pedalier roscado BSA, el espacio para dos bidones en el cuadro, la integración I-Line y el sistema remoto SquidLock. Todo ello refuerza el carácter de esta doble suspensión para XC y XCM.
El vídeo también sirve para conocer la amplia gama disponible, formada por ocho montajes con precios entre 3.799 € y 10.999 €, además de todas las posibilidades de personalización del programa MyO. Desde cambios en ruedas, neumáticos y frenos hasta la posibilidad de incorporar suspensiones electrónicas o una horquilla de 130 mm, la marca ofrece numerosas opciones para adaptar la bicicleta a distintos perfiles de uso. Una propuesta que mantiene a la Oiz entre las referencias del mercado de MTB de alto rendimiento y que Zugasti analiza al detalle para mostrar todo su potencial.