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Lo que sucede en el cuerpo cuando se deja de fumar, minuto a minuto

Fumar es uno de los hábitos más extendidos del planeta y, a su vez, una de las mayores amenazas de la salud pública. Según indican las estadísticas más recientes (2018) de la OMS (Organización Mundial de la Salud), el tabaco mata hasta la mitad de sus consumidores, más de mil millones repartidos por todo el mundo, con más de 7 millones de personas muertas cada año de las cuales más de 6 millones son consumidores del producto y alrededor de 890.000 son personas no fumadoras expuestas al humo de los que sí fuman.

En TodoMountainBike: Lo que sucede en el cuerpo cuando se deja de fumar, minuto a minuto
El tabaco, uno de los hábitos más dañinos para la salud.

Cuando se deja de fumar...

Puesto que nunca es tarde para dejar este peligroso hábito, nada mejor que conocer lo que sucede en el cuerpo cuando se deja de fumar, minuto a minuto:

  • A los 20 minutos: la presión sanguínea y el pulso se normalizan. Se incrementa el flujo sanguíneo y pies y manos recuperan su temperatura corporal óptima.
  • A las 8 horas: el nivel de monóxido de carbono en la sangre empieza a disminuir. Se experimenta una mayor vitalidad.
  • A las 48 horas: el monóxido de carbono y la nicotina desaparecen por completo del organismo. Disminuye la mucosidad en garganta y bronquios. Se produce una mejora de la respiración.
  • A los 3-4 días: disminuyen la tos y mucosidad asociada al consumo de tabaco. Se experimenta una mayor energía. Mejora nuevamente el flujo sanguíneo.
  • A los 5-7 días: mejoran los sentidos del gusto y el olfato. Los dientes se muestran más limpios y el aliento más fresco.
  • A las 2-3 semanas: desaparece el síndrome de abstinencia y se reduce drásticamente la dependencia psicológica del tabaco. Disminuye el riesgo de sufrir trombosis.
  • A las 3-4 semanas: la tos y molestias nasales relacionadas con el tabaco desaparecen. Los pulmones aumentan su resistencia ante una infección. Mejora la capacidad respiratoria en esfuerzos físicos intensos.
  • A los 2-3 meses: la función pulmonar mejora hasta en un 30%. En el aspecto psicológico, se obtiene la sensación de haber superado el tabaquismo. Se reduce la fatiga y el cansancio durante y tras esfuerzos físicos.
  • Al año: el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares se reduce a la mitad. Aumenta la resistencia a enfermedades bronquiales como la neumonía o la gripe. La función pulmonar se recupera casi al 100%.
  • A los 2-3 años: los riesgos de contraer neumonía o gripe, entre otras infecciones, son los mismos que los de un no fumador. Los riesgos de contraer enfermedades cardiovasculares continúan bajando.
  • A los 5 años: disminuye a la mitad el riesgo de padecer cáncer de garganta, esófago o vejiga. Los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares se equiparan a los de un no fumador.
  • A los 10 años: el riesgo de padecer cáncer de pulmón se reduce a la mitad.