La marca alemana de bicicletas ha confirmado un plan de reestructuración que contempla la reducción de hasta 320 puestos de trabajo en sus principales sedes de Coblenza y Ámsterdam. La decisión afecta a cerca del 20% de una plantilla global formada por unos 1.600 empleados y responde, según la compañía, a un contexto económico marcado por la desaceleración del mercado, las tensiones geopolíticas y el impacto de los aranceles en Estados Unidos.

Recorte de empleo en Coblenza y Ámsterdam para simplificar procesos
El objetivo del ajuste, explica Canyon, es simplificar procesos internos, reducir la complejidad operativa y recuperar capacidad de maniobra en un sector de la industria ciclista que atraviesa una fase de corrección tras el fuerte crecimiento posterior a la pandemia. La empresa asegura que esta reorganización busca sentar las bases para un modelo más ágil y orientado a la innovación.
Roman Arnold, fundador y presidente ejecutivo de la marca, justifica la medida con un símil directamente ligado a la competición: En el ciclismo no se gana una carrera por tamaño, sino por velocidad, precisión y agilidad. Ahora estamos sentando las bases para recuperar nuestra potencia operativa y reforzar nuestra posición en la cima de la industria de la bicicleta
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El recorte de empleo se concentrará en los centros operativos de Alemania y Países Bajos, donde Canyon ha notificado ya a los comités de empresa y ha iniciado las negociaciones correspondientes. Arnold reconoce el impacto humano de la decisión y subraya la necesidad de gestionar el proceso con cautela: Canyon es una comunidad muy unida por la pasión por el ciclismo, y por eso es especialmente doloroso tener que separarnos de compañeros valiosos
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La dirección ha insistido en la importancia de mantener un diálogo transparente con los representantes de los trabajadores. Queremos crear desde el inicio un clima abierto entre todas las partes implicadas, con el objetivo de que el proceso sea transparente, justo y con el máximo respeto hacia los empleados afectados
, añade el directivo.
La reestructuración llega en paralelo al refuerzo de la estrategia de la marca en áreas consideradas clave para su futuro, como el segmento de las bicicletas eléctricas. Canyon ha anunciado la apertura de un nuevo centro dedicado a las e-bikes en su sede de Coblenza en 2026, un espacio pensado para experiencias de producto presenciales y para apoyar el desarrollo de nuevos modelos en el segmento del e-MTB.
Este movimiento se produce pocas semanas después de que la compañía hiciera público su objetivo de alcanzar una facturación anual de 1.000 millones de euros antes de que finalice 2028, una meta ambiciosa en un mercado que sigue ajustando inventarios y demanda. La apuesta por el crecimiento pasa, según Canyon, por una estructura más eficiente y una mayor capacidad de innovación en disciplinas como el Mountain Bike y la carretera.
El anuncio coincide además con un periodo reciente de ajustes en el catálogo de la marca, tras la retirada preventiva y posterior relanzamiento de modelos eléctricos como la Spectral:ON y la Torque:ON debido a problemas relacionados con las baterías. Un episodio que ha puesto de relieve la presión existente sobre los fabricantes para equilibrar calidad, seguridad y velocidad de desarrollo en un entorno cada vez más competitivo.
Con esta reorganización, Canyon se suma a la lista de grandes actores del sector que han optado por reducir costes y redefinir su estructura para adaptarse al nuevo ciclo del mercado. La compañía confía en que este paso permita reforzar su posición en el medio plazo dentro del mercado global de bicicletas, manteniendo su enfoque directo al consumidor y su peso en la alta competición.