La MMR Simun afronta 2026 con cambios medidos y el objetivo de mantener el impulso de una de las gravel más vendidas de la marca asturiana. Tras varias temporadas en el mercado y unas cifras comerciales que superaron las previsiones internas, la bicicleta recibe una actualización centrada en acabados y montaje, sin alterar una base que ha demostrado funcionar tanto en competición como en entrenamientos exigentes.

Una actualización continuista para una gravel que ya era referencia
Cuando se presentó, la Simun evidenció que era posible ofrecer un cuadro de carbono competitivo con montajes solventes a precios contenidos. Esa combinación, unida a una clara orientación hacia el rendimiento, la convirtió en un modelo habitual en parrillas de salida y en salidas rápidas de fin de semana. Ahora, la nueva MMR Simun 2026 evoluciona sin romper con esa filosofía.

El cuadro se mantiene intacto. Fabricado en fibra de carbono, apuesta por una geometría de corte racing que favorece una posición adelantada y eficiente cuando se trata de rodar fuerte en pistas amplias o enlazar sectores técnicos a ritmo alto. El guiado de cables totalmente interno y el compartimento integrado en el tubo diagonal refuerzan una imagen limpia y actual, alineada con lo que hoy se espera de una bicicleta de gravel de alto rendimiento.

En este caso, la marca ha preferido no alterar una plataforma que todavía tiene recorrido. Con apenas un par de temporadas en el mercado, el desarrollo estructural sigue vigente. La actualización se centra en los acabados, con nuevos colores más atrevidos y combinaciones cromáticas que buscan un perfil más agresivo, alejándose de decoraciones sobrias que marcaron las primeras versiones.

El salto más visible llega en los montajes. La gama se compone de cinco versiones que cubren un amplio espectro de precios y necesidades. Desde la Simun 70, con Shimano GRX mecánico y ruedas de aluminio, hasta la Simun 00 equipada con SRAM RED AXS XPLR y ruedas ZIPP 303 S XPLR, la oferta permite configurar una gama gravel MMR con cinco versiones bien diferenciadas.

Especial atención merece la Simun 10, descrita por la propia marca como una opción 'mullet'. Combina mandos, frenos y bielas SRAM Force XPLR con un cambio trasero X0 Eagle AXS y un cassette 10-52D. El conjunto se completa con un plato Aero de 44 dientes, una configuración pensada para ampliar el rango sin renunciar a desarrollos rápidos en llano. Este tipo de montaje responde a la tendencia actual de buscar transmisiones más versátiles en gravel, capaces de afrontar sectores técnicos sin penalizar la velocidad media.

Las ruedas también juegan un papel relevante en el carácter de cada versión. Desde las Fulcrum Soniq de perfil llamativo en la Simun 10 hasta las Vision SC48 Carbon en la Simun 30 con Shimano GRX Di2, la marca mantiene una coherencia entre precio y equipamiento. En un mercado donde el coste de los componentes no ha dejado de crecer, conservar tarifas que parten de 2.599 € refuerza su atractivo dentro del segmento de la gravel de carbono con precio competitivo.

El enfoque sigue siendo claramente deportivo. No es una gravel pensada para el cicloturismo relajado ni para montar portabultos y alforjas. Aquí el planteamiento es otro: eficiencia, rigidez y respuesta directa cuando se exige intensidad. Ese equilibrio entre ligereza y control es, precisamente, el argumento que ha sostenido sus ventas.

Con esta actualización, la Simun no busca reinventarse. Busca seguir siendo relevante en un segmento cada vez más poblado y tecnificado. Si el comportamiento dinámico se mantiene al nivel que ha demostrado hasta ahora, los cambios introducidos deberían bastar para que la gravel racing de MMR continúe ocupando un lugar destacado en el mercado nacional durante esta temporada 2026.