La Gigante de Piedra no suele regalar días sencillos, ni siquiera a los ciclistas acostumbrados a convivir con el sufrimiento durante horas. En L'Alcora, donde la salida ya tiene algo de advertencia y la meta parece siempre demasiado lejos, Roberto Bou encontró una de esas jornadas que no se explican solo con vatios, estrategia o resistencia. Había una carrera por ganar, sí, pero también una historia personal cruzando silenciosamente la montaña.

Un estreno demoledor en la distancia reina
Roberto Bou se impuso en la Gigante de Piedra 2026 con una actuación que queda directamente entre las grandes páginas de la prueba castellonense. El ciclista turolense completó los 200 kilómetros y cerca de 6.500 metros de desnivel positivo en 9 horas, 14 minutos y 14 segundos, rebajando el récord de una carrera considerada una de las grandes referencias europeas del MTB Ultramaratón.
El triunfo llegó, además, en su primera participación en la distancia reina. Bou atacó en el primer paso por Coronetes y convirtió la carrera en una larga persecución sin recompensa para sus rivales. Desde ese punto hasta L'Alcora rodó más de 150 kilómetros en solitario, una decisión de enorme riesgo en una prueba donde cualquier crisis puede transformar una ventaja cómoda en una supervivencia hasta meta.
La dimensión del resultado se entiende mejor al mirar la clasificación. Pau Marzà fue segundo con 10:03:33, mientras que Llibert Mill, cuatro veces ganador de la prueba y uno de los nombres propios de su historia, cerró el podio con 10:15:31. La diferencia de Bou no solo habla de superioridad física, también de una gestión poco habitual en una carrera tan larga y expuesta al desgaste.
El propio corredor reconoció el valor de una victoria que le sacaba de su terreno más conocido. Era una carrera que tenía marcada en el calendario desde hace tiempo. Afrontar una distancia de este calibre, que me saca totalmente de mi zona de confort, y lograr no solo terminarla, sino batir el récord de la prueba, es un sueño hecho realidad
, explicó tras cruzar la línea de meta.

La victoria tuvo también una carga emocional evidente. Parte del recorrido atravesó Puerto Mingalvo, localidad vinculada a la familia de su abuelo. Ese paso por territorio familiar dio al triunfo un significado que fue más allá del resultado deportivo. Lograr la victoria aquí, pasando por el lugar que significó tanto para mi abuelo, le da a este trofeo un valor incalculable. Es una promesa cumplida
, añadió Bou.
La edición volvió a confirmar la dureza de una carrera que no necesita artificios para imponer respeto. Con ascensiones largas, rampas finales muy exigentes y tramos técnicos capaces de romper el ritmo, la prueba MTB Ultramaratón volvió a seleccionar de forma natural a los corredores más fuertes. Cerca de 300 ciclistas tomaron la salida, pero la distancia volvió a marcar diferencias profundas.
En la categoría femenina, Anna Bello logró la victoria con un tiempo de 13:53:31. Marta Riba terminó segunda en 15:06:52 y Berta Romero completó el podio con 16:06:40, en una jornada igualmente marcada por la exigencia del recorrido y la gestión de fuerzas en una distancia poco habitual incluso dentro del Mountain Bike de larga distancia.
Bou apenas tendrá margen para asimilar el éxito. Su siguiente objetivo llegará el próximo fin de semana en Italia, donde competirá en la Copa del Mundo de XCM de los Dolomitas, una cita de peso dentro del calendario internacional. Ahora toca priorizar la recuperación. Fue una carrera agónica, con rampones finales que pusieron a prueba los límites de todos los participantes, pero ya estoy enfocado en llegar lo más fresco posible a Italia
, concluyó.
La victoria de Roberto Bou en L'Alcora deja una marca difícil de igualar y refuerza el peso de la Gigante de Piedra como una de las carreras más exigentes del calendario nacional. No fue solo un récord. Fue una demostración de carácter, resistencia y lectura de carrera en una jornada que ya forma parte de la historia reciente del MTB Ultramaratón en España.