En 2003, el Arione cambió la forma de entender el apoyo sobre la bicicleta de carretera. Ahora, más de dos décadas después, Fizik recupera aquel concepto con una reinterpretación completa que mantiene su esencia original y la traslada al ciclismo actual. El nuevo Arione vuelve a situarse en el límite reglamentario y recupera su filosofía de libertad total de movimiento sobre el sillín.

Un diseño al límite del reglamento UCI, actualizado para el ciclismo actual
El Arione original alcanzó estatus casi mítico en el pelotón profesional gracias a sus 300 mm de longitud, una medida que rozaba el máximo permitido por la UCI. Aquella longitud extra ofrecía un margen de ajuste poco habitual y permitió a muchos corredores encontrar una posición adelantada sin comprometer estabilidad ni transferencia de potencia. Ese concepto se mantiene, pero con una construcción completamente renovada.
La principal novedad estructural está en la inserción de los raíles. En lugar de curvarse para unirse a la carcasa, ahora presentan una unión vertical que amplía el rango real de ajuste hacia delante. En la práctica, esto facilita colocar el sillín en una posición más adelantada dentro del límite permitido, algo especialmente relevante para los ciclistas que buscan una posición aerodinámica avanzada en carretera sin recurrir a soluciones extremas en la tija.

El nuevo Arione también adopta la plataforma link heredada de la familia Aeris, lo que permite instalar un soporte trasero para portabidón al estilo de las configuraciones de Triatlón. Aunque el accesorio se comercializa por separado (15 €), abre la puerta a futuras opciones de almacenamiento integrado, un detalle que conecta con la tendencia actual de integrar soluciones prácticas sin penalizar la aerodinámica.
La gama 2026 se compone de cinco versiones que comparten la misma silueta plana y alargada, pero varían en materiales y construcción. En la parte alta se sitúa el Arione R1 Adaptive, que combina carcasa de nylon reforzado con carbono y raíles íntegramente de carbono con un acolchado impreso en 3D desarrollado mediante tecnología Digital Light Synthesis.

Este modelo introduce un enfoque distinto en la gestión de presiones. En lugar del clásico vaciado central, emplea una zona funcional más blanda integrada en la estructura, diseñada para repartir mejor el peso. Según los datos facilitados por la marca, esta construcción permite reducir hasta un 60% los picos de presión, una cifra relevante cuando se habla de reducción de presión en sillines de alto rendimiento, especialmente en salidas largas o competiciones de fondo.
La impresión 3D permite definir cinco zonas diferenciadas dentro del mismo acolchado, cada una con una respuesta mecánica específica. El resultado es un apoyo continuo de nariz a parte trasera, pensado para los ciclistas que se desplazan constantemente sobre el sillín y no mantienen una posición fija durante mucho tiempo. Aquí la libertad de movimiento vuelve a ser el eje central del concepto.

Por debajo se sitúan las versiones R3 Adaptive y R1 Light. Esta última apuesta por una estructura minimalista con acolchado EVA de perfil bajo y raíles de carbono muy rígidos. Es una opción enfocada a los ciclistas que priorizan peso y respuesta directa, dentro del segmento de sillines ligeros de carbono para ciclismo de competición. Mantiene el recorte ergonómico desarrollado a partir de estudios de presión y asesoramiento médico, orientado a mejorar el flujo sanguíneo sin alterar la geometría original.
Las variantes R3 y R5 recurren a raíles Kium o S-Alloy y a espuma Type 1, una formulación propia de perfil bajo con tacto reactivo. Son versiones más accesibles (desde 99 € en el caso del R5), pero conservan la misma base estructural y el mismo concepto de sillín plano y largo. En todos los casos se ofrecen dos anchuras, 135 y 145 mm, una decisión coherente con la tendencia actual de ajustar el apoyo al ancho de isquiones sin alterar la filosofía del modelo.

Con precios que oscilan entre 99 y 299 €, el nuevo Arione cubre un espectro amplio dentro del catálogo de la marca. Más allá de la tecnología, el mensaje es recuperar un diseño que marcó una época y adaptarlo a las exigencias del ciclismo actual, donde la biomecánica, la aerodinámica y la personalización del ajuste pesan tanto como el propio material. Es la actualización de un icono que vuelve a reclamar su espacio en el pelotón... y en el mercado.