Hay avances que no llaman la atención por su tamaño ni por su apariencia, pero terminan tocando uno de los puntos más delicados de cualquier bicicleta. Basta una pequeña variación en el apoyo, una ligera rotación mal resuelta o unos milímetros fuera de sitio para que una salida larga deje de ser eficiente y pase a convertirse en una sucesión de molestias. Ahí es donde Prologo ha decidido poner el foco, no con una promesa estética ni con una simple revisión de catálogo, sino con una herramienta pensada para leer lo que hasta ahora solo podía intuirse.

Un sistema de análisis en tiempo real para entender cómo se apoya el ciclista
La marca italiana ha presentado Pressure Map MyOwn, una solución orientada al ajuste del sillín que busca llevar el bike fitting a un terreno mucho más medible. La idea es sencilla en su planteamiento, aunque ambiciosa en su aplicación: analizar en tiempo real cómo interactúa el ciclista con el sillín durante el pedaleo para mejorar la posición, aumentar el confort y afinar el rendimiento sobre la bicicleta.
El núcleo del sistema es una alfombrilla muy fina con 64 sensores de alta sensibilidad que se coloca directamente sobre el sillín. Esa superficie registra las presiones generadas en cada fase del pedaleo y envía la información a una unidad inalámbrica, encargada de transmitir los datos por Bluetooth a una aplicación móvil. A partir de ahí, el especialista puede ver mapas de presión, picos máximos, valores medios y reparto de cargas, una base de trabajo mucho más útil para interpretar qué está ocurriendo realmente en la zona de contacto.
Lo relevante aquí no es solo la cantidad de datos, sino su aplicación práctica. Con esta lectura, el técnico puede detectar puntos de sobrecarga, comprobar si el apoyo está equilibrado y valorar si el modelo utilizado es el adecuado. En otras palabras, el sistema convierte la elección y la colocación del sillín en un proceso menos intuitivo y más apoyado en evidencias, algo especialmente interesante cuando se trata de resolver molestias persistentes o de mejorar la eficiencia de pedaleo. Aquí, el mapa de presiones del sillín pasa a ser una herramienta con recorrido real.

Otro punto importante es su compatibilidad. Aunque Pressure Map MyOwn forma parte del ecosistema de Prologo, no queda restringido a los sillines de la marca. Puede utilizarse sobre cualquier modelo del mercado, con independencia de su forma o dimensiones. Eso amplía mucho su utilidad en tiendas, estudios de biomecánica y estructuras de alto nivel, ya que permite comparar configuraciones sin obligar a trabajar dentro de un catálogo cerrado.
Prologo también subraya que el sistema no se limita a pruebas estáticas o de laboratorio. Puede emplearse sobre la bicicleta del propio ciclista, tanto en rodillo como en carretera o incluso en velódromo. Ese detalle cambia bastante el enfoque, porque permite registrar diferencias provocadas por las vibraciones, los cambios de postura, el desnivel o la intensidad del esfuerzo. En un análisis de bike fitting profesional, ese tipo de variables suele marcar la diferencia entre una recomendación razonable y un ajuste realmente afinado.
La herramienta incluye además dos formas de test. Por un lado, pruebas libres en las que el ciclista pedalea con naturalidad para mostrar su comportamiento habitual. Por otro, un protocolo guiado que estudia tres posiciones concretas durante 30 segundos cada una: una postura relajada con las manos arriba, una posición intermedia apoyada en las manetas y una más agresiva en la parte baja del manillar. Ese esquema permite ver cómo cambian las cargas cuando cambia la postura, algo clave para ciclistas de carretera, Triatlón o pista, pero también útil para los usuarios que alternan esfuerzos intensos con salidas largas.

Uno de los elementos más interesantes del sistema es la comparación entre pruebas. Tras modificar la inclinación, el retroceso o la altura del sillín, o después de cambiar directamente de modelo, el test puede repetirse para validar si la nueva configuración reduce puntos críticos o mejora el reparto de presiones. Esa posibilidad da más valor al proceso porque no deja el resultado en una simple sensación subjetiva. Así, la elección del sillín ideal deja de depender solo de impresiones y gana una base objetiva.
Pressure Map MyOwn se integra, además, con el MyOwn Fitting System de Prologo, la plataforma con la que la marca orienta la selección del sillín según el perfil del ciclista. La combinación de ambos recursos permite no solo sugerir una opción compatible con la morfología y el uso previsto, sino también comprobar con datos si esa elección funciona de verdad una vez instalada sobre la bicicleta. Para tiendas, biomecánicos y equipos de competición, el salto está ahí: menos ensayo a ciegas y más validación en tiempo real a través de un sistema de análisis de presión que apunta directamente a una de las zonas más sensibles del rendimiento y del confort.