Llevar tecnología encima durante todo el día no siempre resulta cómodo. Muchos ciclistas alternan entre reloj deportivo, ciclocomputador, banda de frecuencia cardiaca y otros dispositivos para entrenar, pero cuando termina la salida prefieren desconectar. Ahí es donde los anillos inteligentes han encontrado un hueco cada vez más interesante. Ahora, Oura ha dado un paso más con una nueva generación que no busca llamar la atención por incorporar más sensores, sino por algo mucho más sencillo: hacerse prácticamente invisible en el uso diario.

El Oura Ring 5 reduce tamaño sin renunciar a las métricas que interesan a los deportistas
La principal novedad del nuevo Oura Ring 5 es una reducción de volumen del 40% respecto a la generación anterior. El anillo mide 6.09 mm de ancho y 2.28 mm de grosor, mientras que su peso oscila entre 2 y 2.69 gramos según la talla elegida.
Puede parecer una diferencia menor sobre el papel, pero para los ciclistas que buscan monitorizar su recuperación las 24 horas del día, la comodidad resulta fundamental. Un dispositivo pensado para llevar durante el sueño, en el trabajo, durante entrenamientos o incluso en actividades acuáticas necesita pasar desapercibido para convertirse en un compañero permanente.

Oura asegura que esta reducción de tamaño no ha llegado a costa de sacrificar prestaciones. La marca ha rediseñado completamente la arquitectura interna para integrar sensores, batería y electrónica en un espacio considerablemente más compacto.
Uno de los aspectos más interesantes para el ciclismo está relacionado con la mejora de las métricas fisiológicas. Según la compañía, el nuevo anillo ofrece un 12% más de precisión en la medición de la variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV) durante el descanso nocturno. Esta métrica se ha convertido en una referencia para muchos deportistas a la hora de valorar el estado de recuperación y ajustar las cargas de entrenamiento.
Además, Oura afirma haber mejorado un 19% la precisión en la medición de la frecuencia cardiaca durante actividades como correr, caminar o montar en bicicleta. Para los usuarios que utilizan plataformas de entrenamiento basadas en datos, disponer de información más fiable puede traducirse en una mejor interpretación del estado físico diario.

La compañía también destaca la incorporación de nuevos sensores de perfil bajo, LEDs más eficientes y 12 canales de señal destinados a mejorar la calidad de las lecturas independientemente del dedo utilizado o del tono de piel. Según Oura, el dedo continúa siendo una ubicación especialmente favorable para obtener datos biométricos precisos frente a otros dispositivos de muñeca.
En lo que respecta a la construcción, el dispositivo utiliza titanio y un nuevo recubrimiento PVD más resistente a los arañazos. Para los aficionados al Gravel, la Carretera o el MTB, esto supone una mejora relevante en un producto que estará expuesto continuamente a golpes, sudor, polvo y condiciones meteorológicas variables.
Otro punto importante para los deportistas es la autonomía. Oura anuncia entre 6 y 9 días de uso por carga dependiendo de la talla del anillo. Esta cifra sitúa al dispositivo por encima de muchos relojes deportivos avanzados cuando se trata de realizar un seguimiento continuo de la salud sin necesidad de recargas frecuentes.

Más allá del hardware, el Oura Ring 5 incorpora nuevas funciones como Health Radar, análisis relacionados con tratamientos GLP-1 y herramientas de orientación médica asistidas mediante inteligencia artificial. Aunque estas novedades están orientadas al bienestar general, también pueden resultar interesantes para los ciclistas que buscan una visión más completa de su estado fisiológico.
Para muchos usuarios del ciclismo, el verdadero atractivo del producto no estará en sustituir al ciclocomputador o al reloj GPS durante una ruta, sino en complementar esos dispositivos con una herramienta especializada en el seguimiento del sueño y la recuperación deportiva. Al fin y al cabo, el rendimiento sobre la bicicleta depende tanto de los entrenamientos como de la capacidad del organismo para recuperarse entre sesiones.
El nuevo modelo ya puede reservarse en España y los primeros envíos comenzarán a partir del 4 de junio de 2026. El precio parte de 429 € para las versiones Silver y Black, mientras que los acabados Stealth, Brushed Silver, Gold y Deep Rose alcanzan los 529 €.

Eso sí, como ocurre en generaciones anteriores, el acceso a todas las funciones avanzadas requiere una suscripción adicional de 5.99 € al mes. Un factor que los ciclistas interesados en incorporar este tipo de tecnología deberán tener en cuenta al valorar el coste total de un dispositivo pensado para mejorar el control de la recuperación ciclista basada en datos y el estado general de salud.