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GoPro se sube al viaje más vigilado de la nueva era lunar con Artemis II

GoPro ha confirmado que varias de sus cámaras viajan a bordo de la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado del programa lunar de la NASA y la primera misión con astronautas alrededor de la Luna en más de 50 años.

Durante décadas, la imagen del regreso humano al entorno de la Luna se ha contado con maquetas, archivos de Apollo y promesas de calendario. Ahora, en plena travesía de Artemis II, parte de esa narrativa se está construyendo con cámaras pensadas para la acción extrema, pero adaptadas a un escenario mucho menos terrestre. No es un detalle secundario: en una misión seguida al minuto, la forma de mirar también pasa a ser parte del acontecimiento.

GoPro viaja a la Luna. Imagen: GoPro
GoPro viaja a la Luna. Imagen: GoPro

La misión lunar de NASA también se juega en la imagen

GoPro ha confirmado que varias de sus cámaras viajan a bordo de la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado del programa lunar de la NASA y la primera misión con astronautas alrededor de la Luna en más de 50 años. El lanzamiento del vehículo Orion se produjo el 1 de abril de 2026, y al día siguiente la nave completó la maniobra clave de inyección translunar para poner rumbo al satélite.

La parte más llamativa está fuera de la cápsula. Según la propia compañía, hay cuatro unidades modificadas instaladas en las alas de los paneles solares de Orion, integradas en el sistema de imagen de la nave. Desde esa posición, esas cámaras GoPro en Artemis II no solo registran el aspecto del vehículo en vuelo: también sirven para capturar vistas de la Tierra, la Luna y distintos momentos operativos de una misión que NASA ha rodeado de una infraestructura visual mucho más ambiciosa que en programas anteriores. GoPro señala además que forman parte de un conjunto de más de 28 cámaras a bordo.

Ese despliegue encaja con la lógica técnica de Orion. Las cuatro alas solares, instaladas en 2025 sobre el módulo de servicio europeo, son un elemento esencial para alimentar la nave durante el recorrido alrededor de la Luna y el regreso a la Tierra. Colocar cámaras en esa zona ofrece una perspectiva limpia del conjunto y, al mismo tiempo, una herramienta útil para inspección visual en fases delicadas del vuelo. En una misión de prueba tripulada, esa doble función tiene bastante sentido.

Pero el movimiento de GoPro no se limita al exterior. National Geographic ha avanzado que los cuatro astronautas de la misión también llevan cámaras de la marca dentro de la nave para documentar la vida diaria a bordo. Ahí aparece otro frente narrativo: ya no se trata solo de ofrecer una imagen espectacular del espacio profundo, sino de construir el relato cotidiano de una tripulación formada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen durante un viaje de unos diez días. Esa dimensión humana refuerza el valor mediático de la misión Artemis II a la Luna.

GoPro entra en uno de los escaparates tecnológicos con más impacto global del año y lo hace en un terreno que encaja con su discurso de marca: resistencia, captura inmersiva y uso en condiciones extremas. Nicholas Woodman, fundador y consejero delegado de la empresa, resume esa idea al afirmar que sus cámaras están diseñadas para registrar perspectivas únicas en entornos límite y que ir a la Luna y de vuelta lleva esa premisa al máximo. Más allá del tono promocional, la operación coloca a la firma en una conversación mucho más amplia que la del mercado de consumo.

En lo que respecta a la misión, el momento no puede ser más oportuno. Artemis II ya ha dejado la órbita terrestre y avanza hacia un sobrevuelo lunar que debe servir para validar sistemas, procedimientos y trabajo de la tripulación antes de futuras misiones con objetivo de alunizaje. Reuters señalaba el 2 de abril que, además de iPhones y cámaras Nikon, los astronautas ya estaban documentando el trayecto con dispositivos GoPro. Ese uso mixto, entre herramienta de registro interno y parte del sistema exterior de imagen, convierte a la marca en una pieza visible del regreso humano a la órbita lunar.

También hay una derivada audiovisual evidente. Si la NASA logra explotar ese material con regularidad, la misión puede dejar una colección de imágenes con valor histórico y documental muy superior a la de otros vuelos de ensayo. Para GoPro, eso significa aparecer asociada a uno de los proyectos espaciales más seguidos del momento; para el público, acceder a una visión más cercana de la cabina, de los ritmos diarios del viaje y del propio Orion en pleno espacio cislunar. Ahí está el verdadero salto de esta colaboración: no solo mostrar el espacio, sino acercar la experiencia del vuelo.