Las zapatillas de ciclismo acumulan sudor, humedad y bacterias con cada salida. En invierno tardan días en secarse y en verano el calor acelera la proliferación de microorganismos. El resultado es un olor persistente que no siempre desaparece con ventilación o lavado superficial. Sin embargo, existe una solución sencilla y económica que apenas cuesta un euro.

Un remedio casero eficaz contra el olor en el calzado de ciclismo
El truco consiste en utilizar bicarbonato de sodio, un producto habitual en cualquier supermercado y con propiedades desodorizantes conocidas. Este compuesto actúa neutralizando los ácidos responsables del mal olor, en lugar de enmascararlos como hacen muchos sprays específicos.
Aplicarlo es sencillo. Basta con espolvorear una o dos cucharadas dentro de cada zapatilla tras la salida, repartirlo ligeramente y dejarlo actuar durante la noche. A la mañana siguiente solo hay que sacudir el exceso. En casos de olor intenso, puede dejarse 24 horas completas.
Este método funciona especialmente bien en zapatillas de ciclismo MTB con suela rígida, donde la ventilación suele ser limitada y la humedad queda atrapada en la plantilla y el interior del empeine. También es útil en modelos de carretera con construcción muy cerrada.
El bicarbonato no daña los materiales habituales del calzado técnico. Aun así, conviene retirar la plantilla si es extraíble para mejorar la eficacia y evitar acumulaciones en zonas de refuerzo o cierres tipo BOA. En paralelo, mantener una rutina básica de secado tras cada salida sigue siendo fundamental.
Más allá del remedio puntual, el control del olor forma parte del mantenimiento general del equipo. Unas zapatillas mal ventiladas pueden degradar antes los tejidos internos y generar molestias en tiradas largas. Por eso cada vez más ciclistas buscan soluciones prácticas para el mantenimiento del calzado de ciclismo sin recurrir a productos caros.
Existen alternativas como bolsitas de carbón activo o deshumidificadores reutilizables, pero su precio es superior y no siempre ofrecen mejores resultados. El bicarbonato destaca por su relación coste-eficacia y por su disponibilidad inmediata.
En salidas intensas, especialmente en sesiones de entrenamientos de alta intensidad en MTB o rutas de varias horas con calor, la acumulación de sudor es inevitable. Aquí la prevención es clave: secar las zapatillas en un lugar ventilado, nunca directamente sobre una fuente de calor, y evitar guardarlas en la bolsa cerrada durante días.
También conviene revisar el estado de las plantillas. Con el uso prolongado pierden capacidad de absorción y pueden convertirse en foco de bacterias. Sustituirlas periódicamente mejora la higiene y el confort, algo relevante en la higiene y cuidado del equipamiento ciclista.
No es una solución milagrosa ni sustituye una limpieza profunda ocasional, pero sí un recurso eficaz y asequible para el día a día. En un deporte donde cada detalle cuenta, incluso el olor del calzado puede marcar la diferencia entre una experiencia cómoda y una incómoda.