Hay subidas que se convierten en referencia y otras que directamente se acercan a lo absurdo. En una ciudad acostumbrada a pendientes imposibles, una calle concreta ha vuelto a situarse en el foco después de varios años en silencio. Lo que parecía un registro intocable ha dejado de serlo, aunque no exactamente como muchos esperaban.

Un esfuerzo explosivo en una de las rampas más extremas del ciclismo urbano
El británico Harry MacFarlane ha igualado el tiempo más rápido registrado en Bradford Street, considerada una de las calles más empinadas de San Francisco. La ascensión, con una pendiente media cercana al 41%, llevaba desde diciembre de 2020 sin ver alterado su KOM en Strava, hasta ahora.
El actual campeón nacional británico de Hill Climb ha detenido el cronómetro exactamente en el mismo tiempo que Mike Scanlon, firmando así un empate poco habitual en este tipo de esfuerzos explosivos. Se trata de un tramo extremadamente corto, apenas 14 segundos de esfuerzo máximo, pero suficiente para poner al límite cualquier referencia de potencia.
Los datos registrados por MacFarlane ayudan a dimensionar el desafío. Durante ese breve intervalo, el ciclista ha alcanzado un pico de 1.253 vatios, con una media de 1.058 W. Son cifras propias de un sprint máximo, pero aplicadas a una pendiente que roza lo impracticable incluso caminando. Este tipo de registros sitúan el intento dentro de lo que puede considerarse un récord de potencia en subida extrema.
La propia reacción del ciclista, publicada en Strava, refleja la dureza del reto: El 41% es una locura
. No es una exageración. En ciclismo, pendientes por encima del 20% ya suponen un desafío técnico y físico considerable; duplicar esa cifra cambia por completo la naturaleza del esfuerzo.
San Francisco lleva años siendo un laboratorio natural para este tipo de retos. Un análisis publicado en 2016 ya señalaba que las diez calles más empinadas de la ciudad superaban el 31% de pendiente media. Bradford Street se sitúa claramente por encima de ese umbral, consolidándose como uno de los iconos del ciclismo en pendientes extremas urbanas.
El logro de MacFarlane no llega en un momento cualquiera. El británico ha revalidado en 2025 su título nacional de Hill Climb con una subida récord en Bank Road (Matlock), donde promedió 707 W y alcanzó una relación potencia-peso de 9.9 W/kg. Ese contexto refuerza la lectura de su rendimiento en San Francisco, alineado con su perfil de especialista en esfuerzos cortos y explosivos.
Más allá del empate en el KOM, el intento vuelve a poner sobre la mesa el papel de plataformas como Strava en la construcción de desafíos globales. Segmentos como Bradford Street trascienden lo local y pasan a formar parte del imaginario colectivo del ciclismo, donde el objetivo no siempre es ganar, sino igualar o acercarse a marcas consideradas límite. En este caso, el resultado consolida la leyenda de una subida que sigue resistiéndose a ser superada.
También deja abierta la puerta a nuevos intentos. Igualar un tiempo no tiene el mismo impacto que batirlo, y en un escenario tan medido al milímetro, cualquier mejora exige una combinación perfecta de potencia, tracción y timing. La pregunta ya no es si alguien lo intentará, sino cuándo volverá a moverse ese registro.
El episodio refuerza además el interés creciente por los KOM en calles más empinadas del mundo, un terreno donde la tecnología de medición y el rendimiento humano se encuentran en su punto más extremo. Aquí, cada vatio cuenta y cada error se paga en segundos… o directamente en la imposibilidad de avanzar.
En paralelo, el uso de dispositivos como el ciclocomputador Wahoo ELEMNT ROAM 3 permite registrar con precisión este tipo de esfuerzos, aportando datos clave que validan y comparan intentos a nivel global. La fiabilidad de estas métricas es esencial en un terreno donde los márgenes son prácticamente inexistentes.
El empate de MacFarlane no rompe el récord, pero lo reactiva. Y en una subida como Bradford Street, eso ya es suficiente para volver a ponerla en el mapa del ciclismo más extremo.