El ultraciclista italiano vuelve a subir el listón en la larga distancia con un desafío que recorrerá de norte a sur el continente americano, desde Perú hasta el extremo austral de Chile, en una travesía que superará los 7.100 kilómetros y más de 51.000 metros de desnivel acumulado.

Un regreso de máxima exigencia tras un año marcado por el accidente
Después de un 2025 condicionado por una fractura de vértebras cervicales que obligó a replantear su calendario, Omar Di Felice arranca 2026 con la que, sobre el papel, será la expedición más extensa de su trayectoria. El proyecto, bautizado como Ruta del Cóndor en bicicleta, comenzó el 17 de febrero en Machu Picchu y concluirá previsiblemente antes de finales de marzo en Punta Arenas, tras más de un mes pedaleando en solitario.
El punto de partida no es casual. La salida desde el entorno de Machu Picchu marca el inicio de una primera fase de aclimatación entre Cusco y Aguas Calientes antes de afrontar pasos andinos situados entre 4.000 y 5.000 metros de altitud. En ese tramo, la gestión del esfuerzo será determinante. No solo por la acumulación de metros positivos, sino por el impacto de la altitud en una expedición que exigirá jornadas superiores a los 200 kilómetros diarios.
Desde Perú, la ruta se adentrará en Bolivia para cruzar el Salar de Uyuni y las lagunas altoandinas, incluida la Laguna Colorada. El terreno cambiará radicalmente al entrar en Chile, donde el Desierto de Atacama añadirá temperaturas extremas y largas secciones sin referencias claras. Aquí, la autosuficiencia será clave dentro de este planteamiento de ultraciclismo extremo en solitario, sin asistencia y con logística mínima.

El último tercio del recorrido, ya en Argentina y de nuevo en Chile, atravesará la Patagonia. Más de 3.000 kilómetros expuestos a los vientos del sur, un factor que históricamente ha condicionado cualquier intento de cruzar la región. Las corrientes laterales y frontales pueden reducir drásticamente la media diaria, obligando a adaptar estrategia y tiempos sobre la marcha.
La elección de Punta Arenas como meta responde a un componente simbólico. Desde esa ciudad partió su expedición a la Antártida, una de las aventuras más reconocidas de su trayectoria. Llegar ahora pedaleando hasta el mismo punto añade un cierre emocional a un itinerario que conecta Sudamérica con el recuerdo del continente blanco.
El desafío no se limita a lo deportivo. La travesía se integra en el proyecto Bike to Happiness - Road to 1.5°C, una evolución de la iniciativa centrada en divulgar los efectos de la crisis climática desde territorios especialmente sensibles. La propuesta insiste en la bicicleta como herramienta de movilidad y también como medio de concienciación dentro de una expedición ciclista por Sudamérica con trasfondo ambiental.

A nivel técnico, Di Felice utilizará una Giant Revolt Advanced Pro equipada con ruedas DT Swiss GRC 1100 de perfil 30 mm y neumáticos Continental Terra Hard Pack 700x50c en configuración tubeless. El grupo Shimano GRX de 12 velocidades en doble plato refuerza la versatilidad en terrenos cambiantes, desde pistas rápidas hasta tramos de grava profunda o asfalto deteriorado.
El conjunto se completa con bolsas de bikepacking Missgrape para transportar tienda, saco y material de autonomía, incluyendo equipamiento de Ferrino pensado para condiciones de frío y viento prolongado. En una travesía de estas características, cada gramo cuenta y cada elección influye en la eficiencia global.
En lo que respecta a la tecnología, el seguimiento se realizará con dispositivos Garmin Edge 1040 Solar y Enduro 2, además del Inreach Mini 2 para localización en tiempo real. Elementos imprescindibles cuando se afronta un recorrido de estas dimensiones dentro del panorama del ultraciclismo de larga distancia actual.

El calendario previsto, poco más de seis semanas, deja poco margen para contratiempos físicos o mecánicos. Tras un invierno centrado en la recuperación, la incógnita reside en comprobar cómo responderá el cuerpo en esfuerzos prolongados a gran altitud y en condiciones variables. Esa incertidumbre forma parte del reto.
Si logra completar la Ruta del Cóndor en los tiempos estimados, Di Felice añadirá un nuevo capítulo a su historial de grandes travesías, ampliando el mapa del ultraciclismo contemporáneo y reforzando la conexión entre desafío deportivo y mensaje ambiental.