No todos los circuitos nuevos se explican sobre el papel. Algunos necesitan una vuelta completa grabada desde la bicicleta para empezar a entenderse. Mona YongPyong ha irrumpido en el calendario de la Copa del Mundo sin referencias previas, y el primer contacto real llega ahora, con imágenes que muestran mucho más de lo que cualquier perfil altimétrico podría anticipar.

Un trazado coreano rápido, físico y con más técnica de la que parece
El BH Coloma Team ha sido uno de los primeros en rodar y compartir una vuelta completa al circuito XCO de Mona YongPyong, permitiendo descubrir un recorrido completamente nuevo dentro del panorama internacional. Ubicado en una estación de esquí de la región de PyeongChang, el trazado se mueve en cotas que superan los 1.000 metros de altitud y presenta un diseño que combina zonas abiertas con secciones más cerradas en bosque.
Las primeras referencias apuntan a un circuito dentro de los estándares actuales de la Copa del Mundo de XCO, con vueltas cercanas a los 4 kilómetros y unos 150 metros de desnivel positivo por giro. Sin embargo, más allá de las cifras, lo que marca la diferencia es cómo se distribuye ese esfuerzo, con continuos cambios de ritmo y sin una subida dominante que ordene la carrera desde el inicio.
El vídeo confirma un trazado variado, con tramos rápidos en pista ancha que se alternan con sectores técnicos, incluyendo rock gardens artificiales y zonas de curvas entre árboles donde la precisión cobra protagonismo. Este diseño abre la puerta a más adelantamientos de lo habitual, algo cada vez menos frecuente en circuitos modernos más compactos.
Otro de los elementos clave será la gestión del esfuerzo. No es un circuito explosivo puro, sino un recorrido que mezcla intensidad con fatiga acumulada, donde llegar justo a las bajadas puede marcar diferencias claras. El trabajo del BH Coloma Team en este primer reconocimiento deja entrever un escenario de carrera abierto, con ritmo alto y opciones de que todo se decida en los últimos compases.