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Homenaje a Julien Absalon en el festival Sea Otter Europe 2018

Allá por el año 1998, un joven y por entonces desconocido ciclista francés se impuso en el Campeonato del Mundo de XCO celebrado en las montañas canadienses de Mont-Sainte-Anne a los mandos de una bicicleta de 26 pulgadas con frenos V-Brake, triple plato y neumáticos con cámaras de aire en su interior. Esta fue la primera de muchas otras gestas de Julien Absalon, un nombre que, 20 años después, ya está escrito con letras de oro en el libro que recoge la historia del Mountain Bike.

En TodoMountainBike: Homenaje a Julien Absalon en el festival Sea Otter Europe 2018
Julien Absalon luciendo los colores de su propio equipo, el Absolute Absalon. ©Hoshi Yoshida

Julien Absalon, la historia de un mito

Julien Absalon debutó en el Mountain Bike en el año 1995 como cadete de primer año para, solo tres años después, ganar el Campeonato del Mundo, de Europa y de Francia en categoría Junior. Este triplete de victorias volvió a repetirse en 2001 y 2002 con Absalon corriendo como Sub-23, justo antes de dar el salto a la categoría Élite. Lejos de frenar su trayectoria ascendente, el francés se estrenó en la categoría reina del Cross Country en 2003 llevándose la general de la Copa del Mundo. Aquel año comenzó a forjarse la leyenda.

En su segundo año como Élite, en 2004, Julien Absalon logró su primer título olímpico en los Juegos de Atenas, confirmando lo que ya estaba demostrando en las competiciones de XCO de más alto nivel de todo el planeta: nadie era capaz de hacerle sombra. El ciclista galo se llevó los Campeonatos del Mundo de XCO de los años 2004, 2005, 2006 y 2007 para, en 2008, volver a ganar una medalla de oro en los JJ.OO. de Pekín. Al margen de estos títulos, Absalon siempre estuvo presente en los podios de la Copa del Mundo y del Campeonato Europeo de todos esos años.

Situado en lo más alto de la Élite del XCO, Julien Absalon tuvo en el año 2012 uno de los baches más grandes de su carrera deportiva. En la cita olímpica de Londres 2012 abandonó tras sufrir un pinchazo cuando rodaba a casi un minuto de cabeza de carrera y ya tenía perdida cualquier opción de lograr una medalla. Absalon, conocido por ser un corredor muy clásico, no supo anticiparse a la rápida y radical evolución del XCO, con las 29 pulgadas llamando a la puerta mientras él seguía confiando en las ruedas de menor diámetro. Ese mismo año abandonó el equipo Orbea y fichó por BMC, muy consciente de que si quería seguir ganando debía adaptarse a las tendencias emergentes del nuevo XCO.

Julien Absalon volvió a ser capaz de ganar el Campeonato del Mundo de XCO en 2014, nada menos que 16 años después de lograr su primer Mundial. Precisamente eso ha sido uno de los grandes méritos del ciclista francés: ser capaz de ganar pruebas de máximo nivel en épocas muy diferentes, superando a los mejores corredores de esas distintas generaciones. Absalon ha ganado carreras a Filip Meirhaeghe, Miguel Martinez y Thomas Frischknecht, y también a Nino Schurter, Marco Aurelio Fontana y José Antonio Hermida.

Nada más finalizar los JJ.OO. de Río 2016, Julien Absalon decidió prolongar su carrera deportiva unos cuantos años más a pesar de haber anunciado su retirada unos meses antes. A finales de 2017, el francés abandonó las filas de BMC para crear un equipo propio, el Absolute Absalon, con la intención de seguir en activo como corredor de su propia formación al menos hasta el año 2019. Desgraciadamente, sus problemas de alergia se han agravado con el paso de los años y, en 2018, el propio Absalon ha anunciado su retirada definitiva del mundo de la competición para pasar a ejercer el papel de Team Manager del Absolute Absalon.

A pesar de no correr, Julien Absalon estará presente en el festival Sea Otter Europe 2018 y la organización del evento, a cargo de Ocisport, ha preparado un acto de homenaje para el que está considerado, hasta la fecha, el mejor corredor de XCO de todos los tiempos. El homenaje tendrá lugar el sábado de 19:00 a 20:00; una cita irrepetible que cualquier aficionado al ciclismo de montaña podrá recordar (y contar) dentro de muchos años.