Tres consejos muy efectivos para combatir el agotamiento psicológico y progresar sobre la bicicleta
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Tres consejos muy efectivos para combatir el agotamiento psicológico y progresar sobre la bicicleta

16
dic 2016

El agotamiento psicológico, más conocido como estar de bajón o, simplemente, no tener ganas de nada, es fruto de la sobreexigencia que las personas se autoimponen en sus tareas, ya sea en el trabajo, en casa o sobre la bicicleta. La mayoría de seres humanos están cortados con el mismo patrón: valoran sus triunfos en función de las victorias logradas y no en función del progreso conseguido. ¿Cuántas victorias vamos a lograr en la vida? Sinceramente, menos de las que desearemos. ¿Cuánto vamos a progresar? Todo lo que queramos y más.

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Cómo combatir el agotamiento psicológico

El agotamiento mental o psicológico viene dado por la sensación de fracaso cuando una persona no consigue alcanzar sus objetivos. En el caso de los ciclistas, entrenar duro bajo un sol atenazante, una gélida lluvia o simplemente bajo los efectos de un resfriado con el objetivo de mejorar sobre la bicicleta para descubrir que, en la última carrera, no logramos siquiera cruzar la línea de meta por uno u otro motivo, es suficiente para caer en un pozo sin fondo de difícil solución.

¿Cómo evitar el inevitable bajón que todo deportista siente en algún momento de la temporada? Asumiendo un punto de vista diferente que valore más el progreso conseguido que los resultados logrados. La mente es el principal motor del cuerpo, y de la misma forma que entrenamos músculos para rendir sobre la bicicleta, debemos entrenar la mente para asumir nuestros resultados sin caer en el oscuro pozo del agotamiento. A continuación, tres consejos muy efectivos para ello:

  • Medir las victorias en función del esfuerzo realizado y no del resultado obtenido. Darlo todo en una carrera para terminar en la parte más baja de la tabla clasificatoria es frustrante, pero no por ello motivo de alarma. Debemos tener en cuenta que la verdadera victoria es haber logrado terminar la carrera, algo que muchas personas (cientos de miles, en realidad) ni siquiera aspiran a soñar. El máximo desempeño de un deportista, tanto a la hora de entrenar como de competir, es el único camino para progresar lenta pero inexorablemente hacia el éxito. A base de constancia y progresión, lograremos escalar posiciones sin apenas darnos cuenta de ello.
  • Restar importancia a las responsabilidades y potenciar la pasión. Todo deportista se inicia en una u otra disciplina por un sólo motivo: su pasión por la misma. Sin embargo, la dureza de los entrenamientos, los resultados a veces malos y a veces peores y la lenta progresión del rendimiento una vez alcanzados ciertos límites convierten dicha pasión en toda una suerte de responsabilidades que hacen mella en la salud mental del deportista. Las actividades que se realizan de forma apasionada hacen de la rutina algo más llevadero, por lo que la mejor opción pasa por incluir en nuestros hábitos deportivos todas aquellas cosas que más nos gustan (rutas preferidas, ejercicios más motivadores, música, compañeros, masajes, etc) con el fin de superar cualquier posible bache en el camino hacia el éxito.
  • Cuidar la mente como se cuida al cuerpo. El cerebro humano es uno de los órganos que más consumo energético requiere, por lo que una correcta alimentación e hidratación ayuda a su buen funcionamiento. El descanso también es una parte fundamental del entrenamiento deportivo y, para el cerebro, resulta de suma importancia para aliviar el estrés y potenciar la motivación. Unos hábitos de sueño perfectamente definidos son indispensables para la recuperación óptima de cuerpo y mente. Y por último, en situaciones de bajón o agotamiento psicológico, nada mejor que alejar sustancias depresivas, tales como alcohol, drogas y alimentos procesados, de nuestro entorno.