COMPETICIÓN/ 21 de Noviembre, 2017

¿Vale la pena apuntarse a una carrera o marcha ciclista? Algunas buenas razones para ello

Aunque muchos ciclistas son adictos a todo tipo de eventos, marchas y carreras para bicicletas, también hay otros tantos que nunca han estrenado un dorsal y probablemente creen que no se pierden nada con ello. Desde descubrir nuevas rutas y conocer gente nueva hasta aprender técnicas ajenas y llevar el rendimiento físico más allá de lo conocido, hay muy buenas razones para participar por primera vez en una carrera o marcha ciclista.

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¿Por qué participar en una carrera ciclista?

La mejor forma de progresar en la bicicleta, al igual que en cualquier otro aspecto de la vida, es trabajar duro para conseguir unos objetivos marcados y, muy importante también, rodearse de gente con las mismas aspiraciones con la finalidad de compartir experiencias y conocimientos. Las carreras de ciclismo son el escenario perfecto para lograr ambas metas: por un lado, el ciclista se ve rodeado de personas que comparten la misma afición con igual o incluso mayor entusiasmo; por otro lado, la propia experiencia motiva un mayor desempeño físico, ideal para rebasar esos límites que en los entrenamientos parecen insalvables.

Además de vivir una experiencia divertida y exigente a partes iguales, rodeado de otros muchos ciclistas con las mismas inquietudes deportivas, una carrera o marcha es ideal para descubrir nuevas rutas y, lo mejor de todo, rodar por ellas en una jornada libre de impedimentos como pueden ser coches o senderistas. Conocer gente nueva que aporte más ideas, consejos y rutas también es habitual en este tipo de eventos; una buena oportunidad para aprovechar la sabiduría popular o know how del colectivo ciclista en beneficio propio.

Otras de las buenas razones por las que vale la pena participar en una carrera ciclista es la de disfrutar de momentos únicos que solo en una competición pueden darse: esperar con emoción y ciertos nervios en la línea de salida, cruzar con una sonrisa la línea de meta, rebasar a otros participantes para beneplácito del amor propio, llevarse a casa la foto de la carrera y el dorsal y, en resumen, disfrutar de una experiencia que queda grabada en los recuerdos y resulta bastante más emocionante que una salida de fin de semana.

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