La nueva Cannondale FlyingV aterriza en el segmento urbano con una propuesta poco habitual: cuadro íntegramente en carbono, integración total y el último sistema Bosch Performance Line SX. El resultado es una bicicleta eléctrica ligera, diseñada para la ciudad pero con una concepción técnica más cercana al rendimiento que al simple transporte diario.

Carbono, integración total y hasta 115 km de autonomía en formato urbano
El planteamiento no es casual. Esta e-Bike urbana de carbono ultraligera busca diferenciarse en un mercado dominado por cuadros de aluminio y montajes más convencionales. Aquí, tanto el cuadro como la horquilla y los guardabarros están fabricados en fibra de carbono, una decisión que reduce peso y refuerza la rigidez estructural en un uso diario exigente.

En el corazón del conjunto se encuentra el motor Bosch Performance Line SX, una unidad compacta pensada para bicicletas ligeras. Con hasta 60 Nm de par y picos de 600 W, su entrega prioriza la naturalidad. La asistencia entra de forma progresiva y, cuando deja de empujar, el pedaleo queda libre de fricciones perceptibles. En un entorno urbano, donde los cambios de ritmo son constantes, ese comportamiento marca diferencias.

La alimentación corre a cargo de una batería Bosch CompactTube de 400 Wh completamente integrada en el cuadro. Según datos oficiales, la autonomía puede alcanzar los 115 kilómetros. En la práctica, esa cifra dependerá del modo de asistencia y del perfil del recorrido, pero sitúa a la FlyingV dentro del estándar alto del segmento, con el valor añadido de mantener un peso contenido.

Cannondale ha trabajado la geometría con una posición erguida y estable, pensada para moverse entre tráfico, carriles bici y trayectos interurbanos. Aquí entra en juego otro de los argumentos clave: la combinación de ligereza y agilidad. La marca define la experiencia como movilidad urbana eléctrica premium, y el conjunto técnico respalda esa ambición.

La transmisión también rompe con lo habitual. Ambas versiones recurren a correa de carbono Gates, silenciosa y prácticamente libre de mantenimiento, una solución coherente para el uso diario. En la FlyingV 1 se incorpora el buje trasero Shimano Nexus Inter-5E Di2 con gestión electrónica y opción automática, mientras que la FlyingV 2 monta el mismo concepto en versión mecánica. Esta transmisión integrada Shimano Nexus Inter-5E Di2 permite cambiar incluso en parado, algo especialmente útil en semáforos y arranques frecuentes.

El planteamiento tecnológico se completa con un soporte específico para smartphone y el sistema AppTag de la marca, que convierte el teléfono en centro de control. Navegación, datos de ruta y gestión de la asistencia quedan integrados sin necesidad de una pantalla adicional fija, una solución que reduce peso y simplifica el cockpit.

En cuanto al bolsillo, la FlyingV 1 se sitúa en 5.899 €, mientras que la FlyingV 2 arranca en 4.999 €. Son cifras elevadas dentro del mercado urbano, pero coherentes con un montaje que combina carbono integral, sistema Bosch de última generación y transmisión por correa con buje interno.

Más allá de la estética retro reinterpretada, la FlyingV representa un movimiento claro hacia la electrificación ligera y de altas prestaciones en la ciudad. No compite en el terreno del volumen, sino en el de la diferenciación técnica. Para los usuarios que buscan una bicicleta eléctrica ágil, silenciosa y con comportamiento refinado, esta nueva propuesta de Cannondale apunta directamente a ese nicho.