Bicicletas

Rocky Mountain renueva la Altitude Powerplay con 1.000 W de potencia y una suspensión completamente nueva

La nueva Altitude Powerplay 3 mantiene la esencia agresiva que siempre ha acompañado a la familia Powerplay, pero introduce cambios importantes tanto en el comportamiento dinámico como en la integración del conjunto.

Rocky Mountain lleva años jugando una partida distinta dentro del mercado de las e-MTB. Mientras gran parte de la industria ha optado por integrar motores de terceros y adaptar los cuadros alrededor de esas plataformas, la marca canadiense ha seguido apostando por un camino mucho más complejo y costoso: desarrollar su propio sistema desde cero. Esa decisión, que en su momento parecía arriesgada, vuelve a tomar protagonismo con la llegada de una nueva generación de la Altitude Powerplay que cambia mucho más de lo que aparenta a simple vista.

Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain
Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain

Más potencia, nueva suspensión y una geometría revisada para la e-MTB más radical de Rocky Mountain

La nueva Altitude Powerplay 3 mantiene la esencia agresiva que siempre ha acompañado a la familia Powerplay, pero introduce cambios importantes tanto en el comportamiento dinámico como en la integración del conjunto. El gran titular está en el motor Dyname S4 Pro, que conserva los ya conocidos 108 Nm de par motor pero eleva la potencia máxima hasta los 1.000 W. En un momento en el que muchas marcas siguen limitando la entrega real de potencia para ajustarse a normativas o autonomía, Rocky Mountain vuelve a apostar por una propuesta claramente orientada a los ciclistas que buscan sensaciones contundentes en subida y aceleraciones muy directas.

Ese incremento de potencia sitúa a la nueva Rocky Mountain Altitude Powerplay 3 entre las e-MTB más potentes del mercado actual. La cifra de 1.000 W no solo supera ampliamente los estándares habituales de la industria, sino que además cambia la forma en la que la bicicleta responde en zonas técnicas, especialmente en ascensos lentos y terrenos muy rotos donde el control de tracción resulta determinante.

Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain
Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain

A nivel visual, el cuadro mantiene rasgos reconocibles de la anterior generación, aunque bajo esa apariencia familiar se esconde uno de los cambios más importantes del modelo. Rocky Mountain introduce un nuevo sistema de suspensión denominado LC2R (Low Centre Counter Rotating) con un pivote concéntrico al eje de pedalier. La marca asegura que esta configuración mejora la eficiencia de pedaleo sin comprometer la sensibilidad ni el apoyo de la suspensión en descensos agresivos.

La nueva plataforma ofrece 160 mm de recorrido trasero combinados con una horquilla de 170 mm. Además, el sistema Ride-4 sigue presente mediante un flip-chip en el anclaje inferior del amortiguador, permitiendo modificar la geometría y el comportamiento de la bici en cuatro posiciones distintas. En la práctica, el ángulo de dirección puede variar entre 64.3º y 63.5º, mientras que el tubo del sillín pasa de 76.3º a 75.5º según la configuración elegida.

Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain
Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain

Otro detalle relevante está en la desaparición del ajuste de longitud de vainas presente en la generación anterior. Ahora todas las tallas utilizan unas vainas fijas de 437 mm, una decisión que probablemente responde tanto a la compatibilidad con transmisiones SRAM T-Type como a la necesidad de simplificar el comportamiento general del chasis. Aun así, sigue siendo una cifra especialmente corta para una e-MTB de 29 pulgadas con motor de alto par.

La arquitectura propia del motor Dyname continúa siendo uno de los elementos más distintivos del conjunto. A diferencia de otros sistemas, la transmisión no actúa directamente desde el plato, sino mediante una rueda intermedia situada por encima del eje de pedalier. Esa disposición libera espacio en la zona baja del cuadro y permite soluciones difíciles de encontrar en otras bicicletas eléctricas, como una batería extraíble lateralmente sin necesidad de desmontar el motor.

Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain
Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain

La batería integrada mantiene una capacidad de 720 Wh y es compatible con el extensor de autonomía Overtime de 314 Wh. En los modelos superiores se incluye además un cargador rápido de 4 A, mientras que la versión básica utiliza uno convencional de 2 A.

Rocky Mountain también ha actualizado varios elementos periféricos del sistema eléctrico. El nuevo Dyname S4 Pro incorpora un mando remoto más compacto, un puerto de carga rediseñado y un nuevo sistema de embrague tipo ratchet en la araña de las bielas. El motor, por sí solo, declara un peso de 3.200 gramos, una cifra razonable teniendo en cuenta la potencia disponible.

Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain
Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain

En cuanto al comportamiento de la suspensión, la marca ha trabajado especialmente el anti-squat, que alcanza hasta un 120% en el piñón más grande cuando la bicicleta no está comprimida. Traducido al terreno, eso debería ofrecer una plataforma más estable durante el pedaleo intenso sin llegar a penalizar la absorción en subida técnica. También cambia la curva de progresividad respecto a la generación anterior, ahora algo más lineal.

La geometría sigue claramente enfocada al Descenso y al uso agresivo, aunque la Altitude Powerplay no llega a los extremos de la Altitude convencional de Enduro. Rocky Mountain ha buscado un equilibrio algo más polivalente para mejorar la manejabilidad general y el comportamiento en rutas largas.

Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain
Altitude Powerplay 3 Carbon 70. Imagen: Rocky Mountain

Otro elemento interesante es el sistema de dirección con cazoletas excéntricas integradas, capaz de modificar el reach en 5 mm hacia delante o hacia atrás. Es una solución ya vista en la Instinct y que permite ajustar mejor la posición sin recurrir a potencias extremas ni cambios de talla demasiado radicales.

En lo que respecta a configuraciones, la gama queda formada por tres montajes. El modelo más exclusivo es la Altitude Powerplay Carbon 70, equipada con suspensiones FOX Factory, transmisión SRAM Eagle 90 Transmission y frenos Maven Silver por 9.499 €. Es la única opción con cuadro de carbono dentro de la nueva plataforma.

Altitude Powerplay 3 Alloy 50. Imagen: Rocky Mountain
Altitude Powerplay 3 Alloy 50. Imagen: Rocky Mountain

Por debajo aparece la Alloy 50, con un precio de 6.999 €, que mantiene una base muy sólida con suspensiones FOX Performance y transmisión SRAM Eagle 70 Transmission. Finalmente, la Alloy 30 arranca en 5.499 € con componentes más sencillos, aunque conserva exactamente el mismo motor y la misma batería que el resto de la gama. Eso convierte a la versión básica en una opción especialmente interesante para los ciclistas que priorizan la plataforma y prefieren mejorar componentes con el tiempo.

La nueva generación también mantiene compatibilidad con configuraciones MX. Las tallas M, L y XL montan ruedas de 29 pulgadas delante y detrás de serie, aunque aceptan rueda trasera de 27.5". La talla Small apuesta directamente por doble 27.5", algo que facilita la manejabilidad para ciclistas de menor estatura.

Altitude Powerplay 3 Alloy 30. Imagen: Rocky Mountain
Altitude Powerplay 3 Alloy 30. Imagen: Rocky Mountain

Con esta renovación, Rocky Mountain refuerza una filosofía muy concreta dentro del segmento eléctrico: máxima personalidad técnica, soluciones propias y un comportamiento claramente orientado a los ciclistas que buscan una e-MTB de largo recorrido capaz de soportar un uso muy agresivo sin perder capacidad de pedaleo. En un mercado cada vez más homogéneo, la Altitude Powerplay 3 sigue siendo una de las propuestas más distintas y reconocibles del panorama actual.