La desaparición del Illes Balears Arabay como equipo UCI Continental ha provocado un terremoto en el ciclismo español con el inicio del calendario ya en cuenta atrás. Trece ciclistas, junto a mecánicos y personal técnico, se han quedado de un día para otro sin estructura, calendario ni certezas. Entre ellos, el menorquín Francesc Barber, una de las apuestas del equipo para 2026, que todavía trata de asimilar una decisión tan inesperada como traumática.

Una concentración que terminó en ruptura
El pasado domingo, la plantilla del Illes Balears Arabay se reunió en el hotel de concentración con la vista puesta en la Clàssica Camp de Morvedre del 23 de enero. Todo parecía seguir el guion previsto hasta que, el lunes por la tarde, llegó la noticia. La dirección comunicó que el equipo no podría competir en 2026 como equipo UCI Continental y que la estructura quedaba disuelta de forma inmediata.
No te lo acabas de creer, parece que no sea cierto. Te quedas en shock, perdido y desorientado
, explica Barber a los medios, que reconoce que ningún integrante del grupo sospechaba un desenlace así. El mazazo fue doble: deportivo y personal, con contratos firmados, calendario cerrado y una presentación oficial programada para el 27 de enero.
Horas después, el equipo emitió un comunicado en el que descartaba causas deportivas o falta de patrocinio. Según la nota oficial, el proyecto contaba con respaldo económico y humano, pero circunstancias institucionales ajenas a la estructura impidieron garantizar la estabilidad mínima exigida para competir al máximo nivel.
La consecuencia directa ha sido la desaparición de un bloque que ya tenía definido su programa de pruebas y un nuevo maillot listo para estrenarse, dejando a todos sus integrantes en una situación de absoluta provisionalidad.
Para Francesc Barber, el golpe llega en un momento especialmente delicado. El menorquín había decidido cerrar su etapa en el Mountain Bike, donde militaba en el BH Coloma Team, para centrarse exclusivamente en la carretera. Su fichaje fue anunciado como una apuesta de futuro dentro del ciclismo profesional en carretera, en un paso meditado y trabajado durante meses.
Para mí era empezar una etapa completamente nueva. Estaba centrado en mi debut profesional y ahora se desmonta todo
, reconoce. A sus años, Barber afronta ahora la incertidumbre de buscar un nuevo destino con la temporada a la vuelta de la esquina.
Desde que la noticia se hizo pública, el menorquín ha activado su red de contactos con un objetivo claro: seguir compitiendo. Estoy abierto a todo. Lo que quiero es aprovechar la preparación que llevaba
, explica. Aunque cuenta con formación en náutica y titulaciones que podrían abrirle otras vías laborales, insiste en que su prioridad pasa por mantenerse ligado al pelotón profesional.
El caso de Barber es el reflejo más visible de una situación que afecta a toda la plantilla. Corredores jóvenes y otros con más experiencia afrontan ahora un mercado limitado, con la mayoría de equipos ya configurados y pocas plazas disponibles a estas alturas del invierno.
El Illes Balears Arabay había nacido en 2024 dentro de la categoría Continental, con Lluís Mas al frente del proyecto. La estructura aspiraba a crecer de forma progresiva, consolidarse en el calendario nacional e internacional y, a medio plazo, dar el salto a Continental Profesional. Un plan ambicioso que ahora queda en nada.
La desaparición del equipo supone otro aviso sobre la fragilidad de muchos proyectos en el ciclismo de base profesional, incluso cuando cuentan con presupuesto, corredores y planificación. Para Barber y sus compañeros, el reto inmediato pasa por encontrar una salida que les permita seguir compitiendo y no ver truncada una temporada antes incluso de empezar.