La tarde parecía escrita para otro nombre. El ritmo, los cortes, la tensión en cada tramo de pavé y hasta la forma en que se fue encogiendo la carrera apuntaban hacia un desenlace casi natural en las carreteras flamencas. Pero en este tipo de clásicas, cuando todo parece resuelto, basta una última irrupción para cambiar la lectura completa de la jornada y convertir una persecución desesperada en una victoria con peso propio.

Un final agónico cambia la historia de la clásica flamenca
Filippo Ganna firmó este miércoles una de las victorias más valiosas de su temporada al imponerse en la 80ª edición de A Través de Flandes, disputada entre Roeselare y Waregem sobre 184.6 kilómetros. El italiano de Ineos Grenadiers superó a Wout Van Aert en los últimos metros, después de que el belga hubiera lanzado su ofensiva definitiva a menos de diez kilómetros de meta y rozara un triunfo que llegó a parecer suyo.
La carrera volvió a responder al patrón habitual de las grandes citas del adoquín belga: velocidad alta desde el inicio, muchos movimientos sin premio inmediato y una selección que fue madurando con el paso de los kilómetros. El recorrido, con once cotas, varios sectores de pavé y 1.438 metros de desnivel acumulado, endureció la prueba hasta convertirla en una batalla de fondo muy favorable para los especialistas en este tipo de terreno. La media cercana a 50 km/h durante la primera hora explica bien el nivel de desgaste con el que se entró en la parte decisiva.
Durante muchos kilómetros no llegó a consolidarse una fuga con margen real, aunque la carrera sí fue dejando señales de desgaste y también varios contratiempos. Entre ellos, una caída que afectó a varios corredores, con Jon Barrenetxea implicado, y el abandono posterior de Arnaud De Lie, uno de los nombres que figuraban entre los candidatos a pelear por el triunfo en esta clásica belga de pavé.
La verdadera selección tomó forma a unos 100 kilómetros de meta, cuando un grupo de 18 corredores consiguió abrir una brecha. Allí aparecían nombres importantes como Matthew Brennan, Christophe Laporte, Mads Pedersen, Mathias Vacek, Tobias Lund Andresen, Alberto Bettiol o Jonas Abrahamsen. Aun así, la carrera seguía abierta. El margen nunca ofreció una garantía real y cada nueva cota fue reordenando la situación.
En el tramo final, Romain Grégoire y Niklas Larsen intentaron anticiparse, pero la carrera quedó definitivamente encendida cuando Van Aert decidió pasar al ataque. El belga endureció la subida a Nokereberg, enlazó con la cabeza y más tarde se marchó en solitario a 9.5 kilómetros de la llegada. Fue el movimiento más claro del día. También el más ambicioso. En una prueba de estas características, abrir hueco ahí suele significar tener media victoria en el bolsillo.
Sin embargo, el grupo perseguidor no dejó de creer. Larsen fue neutralizado y la diferencia con Van Aert empezó a caer poco a poco hasta convertir la llegada en un escenario de máxima incertidumbre. Ahí apareció Ganna, que además había tenido que sobreponerse a dos cambios de bicicleta en la parte final, un detalle que da aún más valor a su resolución en un momento de tanta exigencia. Su aceleración final resultó decisiva en este final ajustado en Waregem.
El italiano alcanzó a Van Aert dentro de los 300 metros finales y terminó rebasándolo para llevarse la victoria con un tiempo de 3:48:27. El belga tuvo que conformarse con la segunda plaza en el mismo tiempo, mientras que Søren Wærenskjold cerró el podio a un segundo. Por detrás llegaron Biniam Girmay, Laurence Pithie, Orluis Aular, Christophe Laporte, Jasper Philipsen, Vito Braet y Mads Pedersen, todos ellos en un grupo muy reducido tras una carrera rápida en Flandes.
El perfil de Ganna parecía más ligado a esfuerzos largos y controlados, pero esta victoria en una clásica flamenca refuerza su peso también en el calendario de un día y amplía su rango competitivo en la antesala del Tour de Flandes. Es una señal potente para el bloque de Ineos y para todos los rivales que miran ya hacia las grandes citas del adoquín.
Van Aert, por su parte, dejó sensaciones contradictorias. Fue el corredor que más agitó la parte decisiva, el que asumió la responsabilidad de romper la carrera y el que estuvo más cerca de llevarse el premio grande. Pero también salió de Waregem con una derrota dolorosa, de las que pesan más por la forma en que se producen que por el simple resultado.
Con este resultado, el italiano sucede en el palmarés a Neilson Powless, vencedor en 2025, y añade su nombre a una relación reciente de ganadores con mucho peso en las clásicas del norte, como Matteo Jorgenson, Christophe Laporte, Mathieu van der Poel, Dylan van Baarle y Yves Lampaert. Entrar en esa secuencia confirma que A Través de Flandes sigue siendo una prueba con identidad propia y un termómetro muy fiable antes de las grandes batallas de la primavera.
La 80ª edición volvió a dejar, además, una máxima conocida pero siempre vigente. En Flandes no basta con ser el más fuerte durante unos kilómetros. Hay que saber elegir el momento, resistir cuando la carrera se rompe y rematar cuando todos llegan al límite. Esta vez, el corredor que mejor interpretó ese equilibrio fue Ganna, autor de un golpe de autoridad en una jornada marcada por un desenlace que se resolvió literalmente sobre la línea.