El ciclismo virtual lleva tiempo pareciéndose cada vez más al deporte profesional, aunque todavía conservaba una frontera difusa entre el rendimiento físico real y la verificación tecnológica. Esa línea acaba de moverse de forma notable, porque la competición sobre rodillo ya no solo tendrá que demostrar que los datos de potencia, peso o dispositivo son fiables. También empezará a mirar al cuerpo del corredor.

Un nuevo sistema para proteger la credibilidad de las carreras virtuales
MyWhoosh ha anunciado el lanzamiento del primer programa antidopaje específico para carreras de ciclismo virtual, una medida inédita dentro del sector del ciclismo virtual competitivo y dirigida a reforzar la confianza en los resultados de sus pruebas de élite.
El sistema entrará en vigor el domingo 10 de mayo, con una primera ronda de controles prevista para el 17 de mayo de 2026. La plataforma aplicará este nuevo protocolo dentro de sus propias normas de ciclismo electrónico, tomando como referencia la lista de sustancias y métodos prohibidos de la Agencia Mundial Antidopaje.
La medida llega en un momento en el que eventos con premios económicos, como la Sunday Race Club y el MyWhoosh Championship, han elevado el nivel deportivo de la plataforma. En este tipo de pruebas, donde las diferencias pueden depender de pocos vatios y la validación de datos ya es determinante, el programa antidopaje de MyWhoosh introduce una capa de control hasta ahora ausente en el sector.
El procedimiento se ha desarrollado en colaboración con International Doping Tests & Management (IDTM), proveedor especializado en controles antidopaje. Los corredores seleccionados podrán recibir una notificación antes, durante o justo después de una carrera, y deberán permanecer hasta tres horas en la ubicación declarada para facilitar la toma de muestras.
Esas muestras podrán ser de orina, sangre venosa o sangre seca en tarjeta, una fórmula más flexible que permite adaptar los controles a un entorno competitivo descentralizado. La particularidad del sistema está precisamente ahí: los deportistas no compiten en una sede común, sino desde sus domicilios o lugares de entrenamiento, por lo que la logística del control exige una estructura distinta a la del ciclismo tradicional.
MyWhoosh podrá seleccionar corredores por sorteo, por resultados en podio, por datos de rendimiento o por indicios derivados de sus sistemas de control. Esta combinación de criterios busca cubrir tanto la prevención general como los casos en los que una actuación deportiva pueda requerir una revisión más profunda.
La compañía ya contaba con procesos de verificación técnica basados en hardware, software y análisis de rendimiento. La incorporación de controles antidopaje en ciclismo virtual amplía ese modelo hacia el terreno biológico, un paso lógico si las carreras virtuales aspiran a mantener premios, rankings y prestigio deportivo comparables a otras disciplinas ciclistas.
Matt Smithson, director de Esports & Game Operations de MyWhoosh, explicó que la medida busca proteger la competición limpia y la confianza de los corredores. Con el crecimiento de la Sunday Race Club, los estándares de equidad deben estar a la altura de la seriedad del evento
, afirmó.
El incumplimiento de las instrucciones de control podrá derivar en sanciones importantes, incluidas la descalificación, la devolución de premios económicos o la suspensión dentro de la plataforma. También se castigarán conductas como la negativa a someterse al test, la evasión o cualquier intento de manipulación.
Para los corredores, el cambio implica una nueva responsabilidad: declarar una ubicación precisa durante el registro y aceptar que una carrera virtual puede terminar con un control antidopaje real. Para el sector, supone reconocer que el rendimiento en ciclismo indoor ya no puede analizarse solo desde la pantalla o el archivo de datos.
La iniciativa coloca a MyWhoosh en una posición singular dentro del ciclismo electrónico. Hasta ahora, la batalla por la credibilidad se había centrado sobre todo en básculas verificadas, rodillos homologados, mediciones dobles de potencia y análisis de curvas de esfuerzo. Desde mayo de 2026, esa vigilancia también alcanzará el terreno fisiológico.
El movimiento no resuelve por sí solo todos los debates abiertos alrededor de la competición virtual, pero sí marca un precedente relevante. Si el antidopaje en ciclismo electrónico empieza a integrarse en las pruebas con premios y alto nivel deportivo, otras plataformas y organizadores tendrán más difícil justificar modelos de control limitados únicamente a la verificación técnica.