Competición

El plan oculto de Alan Hatherly: abandonar la cima del MTB para ganar en Los Ángeles 2028

Alan Hatherly no ha escondido cuál es el objetivo real de este cambio. El sudafricano, doble campeón del mundo de Cross Country, ha asumido el riesgo de salir de su zona de control para construir un perfil más completo antes de los Juegos Olímpicos.

Durante años, su nombre había quedado ligado a una forma muy concreta de dominar: salidas explosivas, circuitos cortos, presión constante y una bicicleta de Mountain Bike llevada al límite. Por eso, verle ahora mezclado entre bloques del WorldTour, aprendiendo a sobrevivir en carreras de cinco horas y mirando de frente a un calendario que poco tiene que ver con el que le llevó a la cima, ha alterado el orden natural de su trayectoria. No parecía el movimiento más lógico. Precisamente por eso empieza a tener tanto sentido.

Alan Hatherly. Imagen: UCI
Alan Hatherly. Imagen: UCI

Del dominio en el XCO a un proyecto a largo plazo con la vista puesta en Los Ángeles

Alan Hatherly no ha escondido cuál es el objetivo real de este cambio. El sudafricano, doble campeón del mundo de Cross Country, ha asumido el riesgo de salir de su zona de control para construir un perfil más completo antes de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Su meta sigue estando lejos del asfalto: quiere la medalla de oro de XCO en Los Ángeles 2028.

La decisión tenía algo de ruptura y también de cálculo. Hatherly dejó en segundo plano una posición de privilegio en el MTB justo cuando parecía preparado para alargar su dominio durante varios años más. Venía de ganar los Mundiales de 2024 y 2025, además de la general de la Copa del Mundo en 2024, y aun así optó por empezar casi desde cero en carretera con el Jayco-AlUla. A sus 29 años, entendió que el momento era ahora o quizá no llegaría nunca.

Su lectura del ciclismo actual también ha pesado. Casos como los de Tom Pidcock, Pauline Ferrand-Prévot o Mathieu van der Poel habían demostrado que el cruce entre disciplinas ya no es una rareza, sino una vía competitiva real para ampliar recursos físicos y tácticos. Hatherly no llega a la carretera como una figura en formación, sino como un campeón consolidado que busca añadir capas a su rendimiento. Ahí entra una expresión que resume bien el fondo del proyecto: doble campeón del mundo de Cross Country que decide asumir el papel de aprendiz para intentar ganar más adelante.

En sus declaraciones a Velo, el corredor ha explicado con claridad el sentido de esa apuesta. El objetivo a largo plazo es ir a por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Esa es la razón definitiva detrás de este proyecto, salir de la zona de confort, señala. En otra reflexión que ayuda a entender el cambio, añade: Quiero seguir aprendiendo y creciendo como ciclista. Este era el reto definitivo para mí en este momento de mi carrera.

Los primeros meses en carretera confirmaron que el motor estaba ahí, pero también que el traslado entre disciplinas exigía mucho más que vatios. En pruebas de carretera de máximo nivel no basta con tener capacidad física. Hay que saber moverse, gastar poco, leer carreras caóticas y llegar entero al momento decisivo. Hatherly ya había dejado pistas en 2025 con buenos parciales en el AlUla Tour y resultados sólidos al final de temporada, pero en este 2026 el salto ha empezado a verse con mayor claridad.

Su tercer puesto en la general de la Settimana Internazionale Coppi e Bartali ha sido, hasta ahora, el mejor síntoma de crecimiento. No se trató solo del resultado, sino de cómo lo construyó: atacando en la parte dura de la carrera, entrando en una maniobra táctica importante y ayudando a Mauro Schmid en una jornada clave. Ese rendimiento ha reforzado la idea de que el salto de Alan Hatherly a la carretera ya no es una simple curiosidad dentro del pelotón.

Antes ya había dejado otro dato interesante en la Tirreno-Adriático, donde fue sexto en la contrarreloj inicial y acabó 13º en la general frente a varios de los nombres fuertes del pelotón internacional. Para un corredor que apenas había competido sobre asfalto hasta hace muy poco, ese rendimiento confirma una adaptación rápida a una especialidad con demandas muy distintas. En el XCO, una carrera suele resolverse en alrededor de 1 hora y 20 minutos. En la ruta, la acumulación de fatiga, la alimentación y la gestión del esfuerzo se mueven en otra escala.

El propio Hatherly ha explicado hasta qué punto ha tenido que cambiar su forma de trabajar. Es un deporte completamente distinto al que estaba acostumbrado. Hay una gran diferencia entre competir 1 hora y 20 minutos en Mountain Bike y afrontar etapas de cuatro o cinco horas. Lo he cambiado todo, afirma. Esa transformación afecta al entrenamiento, a la nutrición, al ritmo de carrera y a la manera de interpretar cada situación dentro del pelotón. Todo eso encaja con otra de las claves del plan: preparación olímpica para el XCO a partir de un desarrollo mucho más amplio como ciclista.

El siguiente gran examen puede llegar en mayo. Aunque su presencia todavía no se ha oficializado, todo apunta a que el sudafricano está en disposición de debutar en el Giro de Italia con el Jayco-AlUla. Sería un paso enorme. Hasta ahora, su experiencia máxima encadena siete días de competición. El Giro plantea tres semanas, 21 etapas y una exigencia que obliga a madurar a gran velocidad. En términos de resistencia, recuperación y conocimiento del oficio, pocas escuelas hay mejores en el ciclismo profesional.

Hatherly también ha sido directo sobre ese posible estreno. Es algo de lo que ya se habló en diciembre, pero todavía no está cerrado. Estoy completamente centrado en ello y es algo que realmente quiero hacer, comenta. Y añade una frase muy reveladora sobre la utilidad de esa experiencia: Tener una gran vuelta en las piernas ayudará a acelerar mi transición a la carretera, y muchos corredores dicen que cuando haces una gran vuelta cambia todo. Ahí aparece otra expresión importante dentro de su hoja de ruta: debut de Alan Hatherly en el Giro de Italia como acelerador de un proceso que sigue mirando al MTB.

Pese a esa inmersión en la carretera, la idea no pasa por abandonar el Mountain Bike. Hatherly ha confirmado que quiere volver a centrarse en los Mundiales este verano y seguir combinando ambas disciplinas. Ahí surge un inconveniente muy específico del XCO moderno: la posición en la parrilla. Al no disputar con continuidad todas las pruebas del calendario, puede perder puntos UCI y verse obligado a salir más atrás, algo que complica mucho una modalidad donde el tráfico inicial y la colocación marcan gran parte de la carrera.

Ese detalle técnico tiene más importancia de la que parece. En Cross Country, arrancar fuera de las dos primeras filas obliga a gastar energía antes de tiempo, asumir más riesgos y quedar expuesto a cortes o incidentes en los primeros compases. Por eso, la combinación entre carretera y MTB exige equilibrio fino, no solo a nivel físico sino también estratégico. Ganar fondo y recursos en la ruta puede mejorar su techo competitivo, pero hacerlo sin pagar un precio alto en la parrilla será una de las claves del plan.

Lo que ya ha quedado claro es que Hatherly no ha tomado este camino para convertirse en un rutero a tiempo completo ni para perseguir objetivos como el Tour de Francia. Su apuesta es más específica y, al mismo tiempo, más ambiciosa. Quiere llegar a 2028 con más resistencia, más capacidad táctica y más herramientas para resolver una carrera olímpica de XCO al máximo nivel. Después del bronce en París 2024, la sensación de haber estado cerca sigue funcionando como combustible. Cuando estás cerca de la victoria siempre es difícil aceptarlo. Siempre piensas que quizá podrías haber hecho algo diferente. Llevar eso hacia adelante me da más hambre, resume.