Competición

La Red Bull Hardline Tasmania 2026 consagra a Asa Vermette y Gracey Hemstreet en un fin de semana marcado por el clima

El evento, celebrado en el exigente trazado de Maydena, se resolvió de forma atípica después de que las finales del domingo fueran canceladas por las malas condiciones meteorológicas.

La edición 2026 de la Red Bull Hardline Tasmania volvió a confirmar su condición de prueba extrema dentro del calendario del Descenso internacional. El evento, celebrado en el exigente trazado de Maydena, se resolvió de forma atípica después de que las finales del domingo fueran canceladas por las malas condiciones meteorológicas, lo que obligó a proclamar a los vencedores a partir de los tiempos registrados en la jornada de clasificación del sábado.

Ronan Dunne, Asa Vermette y Troy Brosnan. Imagen: Graeme Murray / Red Bull Content Pool
Ronan Dunne, Asa Vermette y Troy Brosnan. Imagen: Graeme Murray / Red Bull Content Pool

La carrera más salvaje del calendario se decide a contrarreloj

Lejos de restar valor deportivo, la decisión subrayó la dureza y el nivel de exigencia de una cita que no admite concesiones. Asa Vermette y Gracey Hemstreet firmaron actuaciones que ya forman parte de la historia de la prueba, consolidando su estatus en uno de los escenarios más radicales del Mountain Bike moderno.

En la categoría masculina, Vermette detuvo el crono en 3:15.805, un registro que nadie pudo mejorar a lo largo del fin de semana. El joven estadounidense se impuso a Rónán Dunne, segundo a poco más de dos segundos, y a Troy Brosnan, que completó el podio ante su público. El resultado confirma la progresión de Vermette en pruebas de alto riesgo y refuerza su papel como uno de los nombres propios del Descenso extremo en MTB.

Más allá del triunfo puntual, el dato relevante es histórico. Con esta victoria, Vermette se convierte en el corredor más joven en ganar dos pruebas de la Red Bull Hardline, tras su éxito en Gales la temporada pasada. Un logro que adquiere mayor dimensión si se tiene en cuenta el perfil técnico del circuito de Maydena, diseñado para poner al límite incluso a los especialistas más experimentados del planeta.

Louise Ferguson y Gracey Hemstreet. Imagen: Graeme Murray / Red Bull Content Pool
Louise Ferguson y Gracey Hemstreet. Imagen: Graeme Murray / Red Bull Content Pool

La carrera femenina volvió a dejar claro que Hemstreet se mueve con soltura en escenarios de máxima dificultad. La canadiense paró el reloj en 4:08.534 y volvió a marcar diferencias sobre el trazado australiano, superando a Louise-Anna Ferguson, que cedió algo menos de cinco segundos. Un margen suficiente en una pista donde cualquier error se paga caro.

El triunfo de Hemstreet no es uno más. Supone su segunda victoria consecutiva en Tasmania y la convierte en la primera mujer capaz de ganar dos pruebas de la Red Bull Hardline. Un dato que refuerza el crecimiento de la participación femenina en competiciones de MTB de alto riesgo, cada vez más integradas en eventos históricamente reservados a la élite masculina.

El desarrollo del fin de semana estuvo condicionado por la meteorología desde las primeras sesiones. La lluvia y el viento obligaron a modificar horarios y, finalmente, a cancelar las mangas finales del domingo. La organización optó por un criterio deportivo claro, utilizando los tiempos de clasificación para definir los resultados definitivos, una solución ya contemplada en el reglamento de la prueba.

Este desenlace refuerza el carácter imprevisible de la Red Bull Hardline Tasmania, una cita que se ha consolidado como banco de pruebas para bicicletas, suspensiones y neumáticos en condiciones límite. No es casualidad que muchos equipos utilicen este evento como referencia para ajustar material destinado a competiciones de Descenso internacional y proyectos de desarrollo vinculados al freeride más técnico.

El listado de participantes volvió a reflejar el nivel del evento, con nombres como Aaron Gwin, Bernard Kerr o Sam Hill completando una clasificación marcada por diferencias mínimas y un alto porcentaje de abandonos, síntoma directo de la dificultad del recorrido.

A nivel deportivo, la edición 2026 deja dos mensajes claros. Por un lado, la consolidación de una nueva generación de corredores capaces de asumir riesgos extremos con una precisión milimétrica. Por otro, el papel cada vez más relevante de las mujeres en pruebas que exigen un dominio absoluto de la técnica y la gestión del miedo, un punto clave en el Mountain Bike de competición actual.