Competición

Sierra Nevada Límite 2026 estrena formato con victorias de Fernando Romera, Beatriz Lopes, Víctor Fernández y Nadezhda Pavlova

Esta vez hubo un nuevo formato competitivo, nieve junto al asfalto y una imagen poco habitual: ciclistas ascendiendo entre paredes blancas mientras dos esquiadores saltaban sobre el ventisquero de Cauchiles.

Sierra Nevada volvió a recordar durante el fin de semana por qué ocupa un lugar especial dentro del ciclismo de alta montaña. No fue solo por los desniveles, ni por la altitud, ni por una carretera que parece más propia de una etapa profesional que de una marcha cicloturista. Esta vez, además, hubo un nuevo formato competitivo, nieve junto al asfalto y una imagen poco habitual: ciclistas ascendiendo entre paredes blancas mientras dos esquiadores saltaban sobre el ventisquero de Cauchiles.

Participantes de la Sierra Nevada Límite 2026. Imagen: TerraIncognita Sport
Participantes de la Sierra Nevada Límite 2026. Imagen: TerraIncognita Sport

La Sierra Nevada Límite cambia de formato y mantiene su dureza

Fernando Romera y Beatriz Lopes fueron los primeros nombres propios del fin de semana tras imponerse en la Sierra Nevada Límite 2026, una prueba que estrenó sistema de clasificación al concentrar la pelea por la general en un tramo cronometrado de 15 kilómetros entre el Hotel del Duque y Las Sabinas.

La marcha mantuvo su recorrido de fondo, con 120 kilómetros y 3.300 metros de desnivel positivo por municipios del entorno de Sierra Nevada, pero la parte competitiva quedó reservada a una cronoescalada final después de 90 kilómetros de velocidad controlada. La doble subida al puerto de Blancares ya había endurecido la jornada antes de que los favoritos llegaran agrupados al punto decisivo.

Romera, granadino y habitual en las pruebas de alta montaña andaluzas, volvió a ganar por segundo año consecutivo. El ciclista de La Mamola firmó 49:37 minutos en el tramo cronometrado, una subida de 15 kilómetros con 1.177 metros de desnivel positivo que exigía potencia, gestión del esfuerzo y capacidad para sostener el ritmo cuando la carretera empezaba a mirar hacia Las Sabinas.

Daniel Sánchez Moreno fue segundo con 52:04 minutos y David Comino completó el podio masculino con 53:10. Entre los participantes también estuvo Juanmi Mercado, exciclista profesional y ganador de dos etapas en el Tour de Francia, que marcó un tiempo de 1:05:57.

En categoría femenina, la portuguesa Beatriz Lopes ganó el tramo cronometrado con 1:18:35. Delphine Sassi terminó segunda con el mismo tiempo oficial y María Ortega Cámara fue tercera con 1:22:39. La igualdad en la cabeza femenina dejó claro que el nuevo formato no redujo la exigencia, sino que concentró la batalla en una subida donde cualquier cambio de ritmo tenía consecuencias inmediatas.

La organización, TerraIncognita, valoró de forma positiva el nuevo modelo de marcha controlada y tramo competitivo, aplicado por las recomendaciones de las autoridades de tráfico. Según explicó, la prueba tuvo un ritmo fluido para el pelotón y evitó problemas de acumulación, antes de abrir la carrera real en el Hotel del Duque.

Víctor Fernández y Nadezhda Pavlova se imponen en la Subida al Veleta

El fin de semana continuó el domingo con la Subida Cicloturista al Veleta, una cronoescalada de 38 kilómetros y 2.250 metros de desnivel positivo hasta una meta situada a más de 3.100 metros de altitud, junto a la estación superior del telesilla Stadium. La prueba volvió a reunir los ingredientes que la han convertido en una referencia del ciclismo europeo: distancia contenida, desnivel extremo y una altitud que castiga cada aceleración.

Participantes de la Subida Cicloturista al Veleta. Imagen: TerraIncognita Sport
Participantes de la Subida Cicloturista al Veleta. Imagen: TerraIncognita Sport

Víctor Fernández Grande fue el más rápido en categoría masculina con 2:08:58, seguido por Daniel Sánchez Moreno, segundo con 2:09:22, y Jorge Núñez Entrena, tercero con 2:10:14. En mujeres, la victoria fue para Nadezhda Pavlova con 2:32:10, por delante de Cornelia Guler (2:35:44) y Ana Morales Visera (2:38:42).

La imagen más comentada de la jornada llegó en Cauchiles, a unos 2.800 metros de altitud, donde los ciclistas pasaron entre grandes paredes de nieve. Ese tramo, ya viralizado durante la semana por ciclistas profesionales que entrenaban en Sierra Nevada antes del Tour de Francia, dio a la marcha una dimensión visual poco frecuente en el calendario cicloturista español.

La presencia estos días en la zona de Tadej Pogacar, Primoz Roglic, Remco Evenepoel, Wout Van Aert, Juan Ayuso, Carlos Rodríguez o Paul Seixas reforzó la dimensión deportiva de Sierra Nevada como territorio de preparación para grandes vueltas. Para los participantes, rodar por las mismas carreteras que usa la élite antes del Tour añadió un componente simbólico a una prueba ya marcada por la dureza.

El nuevo formato de la cronoescalada en Sierra Nevada también deja una señal interesante para el futuro de las marchas cicloturistas de gran fondo. La combinación de tramos controlados y segmentos competitivos puede ganar peso en recorridos complejos a nivel de tráfico, especialmente en zonas de alta montaña donde la seguridad condiciona cada vez más la organización.

El resultado fue un fin de semana con dos pruebas muy distintas, pero conectadas por una misma identidad: esfuerzo prolongado, altitud, carreteras de referencia y un entorno que convierte cada edición en algo más que una clasificación. La meta asfaltada más alta de Europa volvió a actuar como reclamo, pero también como juez deportivo de una subida que no admite errores de cálculo.

Para Sierra Nevada, la edición de 2026 refuerza su papel dentro del ciclismo de alta montaña. La Límite encontró una fórmula renovada sin perder exigencia, y la Subida al Veleta volvió a ofrecer una de esas estampas que explican por qué algunas marchas conservan prestigio más allá de los nombres del podio.