Competición

La Sierra Nevada Límite reúne a 800 ciclistas en las carreteras donde entrenan Pogacar, Evenepoel y Van Aert

La Sierra Nevada Límite celebra este fin de semana una de sus ediciones más especiales, con 800 participantes inscritos entre la Gran Fondo y la Subida al Veleta.

Hay fines de semana en los que una marcha cicloturista deja de ser solo una cita marcada en el calendario y pasa a compartir escenario con algo mucho más grande. En Granada, esa frontera se ha difuminado estos días entre los dorsales populares, los puertos de alta montaña y la presencia de algunos de los nombres más potentes del pelotón internacional preparando sus próximos objetivos.

Sierra Nevada Límite. Imagen: Terraincognita Sport
Sierra Nevada Límite. Imagen: Terraincognita Sport

Granada se convierte en punto de encuentro entre cicloturismo y ciclismo profesional

La Sierra Nevada Límite celebra este fin de semana una de sus ediciones más especiales, con 800 participantes inscritos entre la Gran Fondo y la Subida al Veleta. La prueba llega además en un momento de enorme visibilidad para la zona, ya que Tadej Pogacar, Remco Evenepoel, Wout Van Aert, Juan Ayuso o Paul Seixas han estado entrenando estos días por carreteras del entorno de Sierra Nevada.

El sábado 23 de mayo se disputa la Sierra Nevada Límite Gran Fondo, con salida en Cenes de la Vega y llegada en Pradollano tras 120 kilómetros y 3.300 metros de desnivel positivo. El recorrido pasa por Dudar, Quentar, La Peza, Cortes y Graena, Pinos Genil, Guejar Sierra y Monachil, en una ruta diseñada para ciclistas con experiencia en puertos largos y esfuerzos sostenidos.

La marcha incluye dos ascensiones al puerto de Blancares antes de afrontar El Duque, uno de los puntos más exigentes del trazado. Desde Dornaja, los participantes subirán hacia Las Sabinas antes del descenso final hasta la estación de esquí, en un terreno donde la gestión del ritmo será tan importante como la fuerza.

Uno de los tramos más esperados será el sector cronometrado de velocidad libre, con 15 kilómetros y 1.177 metros de desnivel positivo desde el restaurante Maitena, pasando por El Duque y Las Sabinas. Es una subida pensada para medir fuerzas de verdad, sin margen para esconderse en el grupo.

El domingo 24 llegará el turno de la Subida al Veleta, una cronoescalada de 38 kilómetros y 2.250 metros de desnivel positivo que termina por encima de los 3.100 metros de altitud. La dureza no está solo en la distancia o la pendiente: la altitud cambia la forma de pedalear, exige regular cada esfuerzo y convierte la parte final en un reto físico muy distinto al de un puerto convencional.

La organización mantiene el lema Rodamos por donde otros no pueden llegar para una ascensión que lleva a los ciclistas hasta una de las carreteras asfaltadas más altas de Europa. En esta edición, además, el paso por la zona de Cauchiles tendrá una imagen poco habitual, con paredes de nieve abiertas tras los trabajos de limpieza de la carretera.

La coincidencia con los entrenamientos de figuras como Pogacar, Evenepoel, Van Aert o Ayuso refuerza el papel de Sierra Nevada como destino de concentración para el ciclismo profesional. La combinación de altitud, carreteras largas, desnivel acumulado y clima estable explica por qué tantos equipos miran hacia Granada cuando llega la preparación de grandes vueltas.

José Manuel Toledo, organizador de la prueba y máximo responsable de Terraincognita, destaca el impacto deportivo y turístico de la cita para Granada y Sierra Nevada, proyectando la imagen de la provincia como uno de los grandes destinos europeos para el ciclismo y el deporte al aire libre.

Toledo también resume el espíritu de la marcha con una idea muy vinculada al cicloturismo de alta montaña: La Sierra Nevada Límite no es solo una marcha ciclista. Es la oportunidad de vivir la montaña, desafiar los propios límites y pedalear en un escenario reservado para campeones.

La edición de este año confirma que el cicloturismo en Sierra Nevada ha encontrado un espacio propio dentro del calendario nacional. No compite por volumen, sino por identidad: puertos largos, altitud real, carreteras conocidas por los profesionales y una meta que exige algo más que llegar con buenas piernas.

Para los 800 inscritos, el atractivo no estará solo en compartir carreteras con referentes del WorldTour. También estará en enfrentarse a un territorio que obliga a entender el ciclismo de otra manera, donde la montaña marca el ritmo y cada kilómetro suma desgaste. La cronoescalada al Veleta volverá a ser el cierre natural de un fin de semana que mezcla deporte, turismo y una dosis poco frecuente de ciclismo de altura.