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Fizik supera los 1.000 sillines personalizados y muestra cómo influyen en el rendimiento de los ciclistas

Para conmemorar este hito, la marca ha reunido a varios corredores de alto nivel en un cortometraje que muestra cómo este enfoque influye en el rendimiento y la comodidad.

No todos los avances en el ciclismo se perciben a simple vista, pero algunos terminan marcando diferencias claras cuando pasan las horas sobre la bicicleta. El contacto con el sillín, muchas veces infravalorado, es uno de esos puntos donde pequeños cambios pueden transformar por completo la experiencia de pedaleo.

Sillín impreso en 3D con el programa One-to-One. Imagen: Fizik
Sillín impreso en 3D con el programa One-to-One. Imagen: Fizik

Un sistema que adapta el sillín a la presión real del ciclista

Fizik ha superado los 1.000 sillines fabricados dentro de su programa de personalización One-to-One, una iniciativa centrada en ajustar uno de los puntos de contacto más críticos de la bicicleta a las necesidades específicas de cada usuario. Para conmemorar este hito, la marca ha reunido a varios corredores de alto nivel en un cortometraje que muestra cómo este enfoque influye en el rendimiento y la comodidad.

El programa One-to-One de Fizik se basa en un proceso de análisis dinámico en el que se mide la presión que el ciclista ejerce sobre el sillín mientras pedalea con su propia bicicleta. A través de sensores, se genera un mapa detallado que permite diseñar una pieza única, optimizando la distribución de cargas y reduciendo los puntos de presión más críticos durante el esfuerzo.

El resultado es un sillín personalizado impreso en 3D, producido individualmente en la sede de la marca en Italia. Cada unidad integra diferentes zonas de densidad variable que buscan mejorar la simetría del apoyo, repartir las fuerzas y minimizar los picos de presión, un factor clave para evitar molestias durante esfuerzos prolongados.

Uno de los ciclistas que aparece en el vídeo es Tadej Pogacar, cuatro veces ganador del Tour de Francia, que subraya la importancia de este elemento en la competición. El esloveno explica que he visto a ciclistas perder carreras o tener que abandonar por culpa de las llagas del sillín. Desde su primera sesión de ajuste el año pasado, el líder del UAE Team Emirates ha utilizado este sistema en casi todas sus victorias recientes.

La experiencia del campeón esloveno también ilustra el nivel de personalización que puede alcanzar el sistema. Pogacar ya acumula ocho unidades diferentes diseñadas a partir de su propio mapa de presión del sillín, cada una optimizada para adaptarse a diferentes bicicletas o configuraciones de carrera.

El mexicano Isaac del Toro, una de las jóvenes promesas del pelotón internacional, destaca otro aspecto del sistema: el control sobre la bicicleta. Según explica en el vídeo, gracias a la comodidad y al agarre puedo aplicar más potencia y rodar un poco más rápido, una sensación que muchos corredores identifican cuando el apoyo sobre el sillín resulta estable.

El proyecto también ha despertado interés fuera del WorldTour. El ultraciclista Lachlan Morton, conocido por sus retos de larga distancia, reconoce que tras probar la tecnología Adaptive de Fizik le resultaría difícil volver a un sillín convencional. En este tipo de desafíos, donde las jornadas pueden superar fácilmente las diez horas de pedaleo, la gestión de la presión y la comodidad pasan a ser determinantes.

El programa One-to-One tampoco se limita a profesionales. La marca ha ampliado progresivamente su red de distribuidores y actualmente más de un centenar de tiendas y especialistas en biomecánica ofrecen este servicio en diferentes países. Tras la sesión de ajuste, el ciclista recibe en casa su sillín a medida para ciclistas profesionales y aficionados, con la posibilidad de realizar posteriormente una nueva medición para comparar los cambios en la distribución de presiones.

Con este enfoque, Fizik busca trasladar al gran público un nivel de personalización que hasta hace pocos años solo estaba disponible para equipos profesionales. El crecimiento del programa, reflejado en esos primeros mil sillines fabricados, apunta a una tendencia cada vez más visible en el ciclismo moderno: la optimización del contacto entre ciclista y bicicleta como parte fundamental del rendimiento.