Durante meses fue una de esas piezas que aparecían en bicicletas de competición y despertaban más preguntas que respuestas. No por su forma, porque Galfer ya había marcado una línea reconocible con la familia Shark, sino por lo que escondía en su construcción: más trabajo de mecanizado, una unión distinta entre pista y núcleo, y un acabado dorado poco habitual en un disco de freno.

Un disco pensado para bajar más rápido y frenar con más control
Galfer ha iniciado la comercialización del Disc Shark EVO, la evolución más avanzada de su conocido disco de freno para MTB. El componente llega tras un periodo de pruebas en carreras y eventos internacionales como Eurobike y Sea Otter Classic donde ya se había dejado ver en montajes de alto nivel.
La novedad más visible está en su núcleo central de aluminio 7075-T6 mecanizado por CNC, una solución que busca reducir peso sin renunciar a rigidez. En un disco de estas características, el núcleo no solo sirve de soporte: también condiciona cómo se reparte la temperatura, cómo trabaja la pista de frenado y cómo responde el conjunto cuando el freno recibe esfuerzos repetidos en bajadas largas.
El nuevo modelo introduce una conexión semi-rígida mediante remaches huecos de aluminio de 8 mm. Esta arquitectura queda a medio camino entre la rigidez de un disco convencional y la capacidad de absorción de un sistema flotante, con el objetivo de mejorar la estabilidad bajo cargas elevadas y mantener un tacto más constante cuando el freno empieza a acumular calor.
La gestión térmica es el punto central del Galfer Disc Shark EVO. La marca ha rediseñado la distribución de aletas y perforaciones para favorecer el flujo de aire y reducir el riesgo de fading, un fenómeno especialmente relevante en Descenso, e-MTB y montajes de Enduro con discos de gran diámetro. Cuando la temperatura sube demasiado, la frenada pierde mordiente y el piloto necesita más presión en la maneta para obtener la misma respuesta.
La pista de acero inoxidable se corta por láser con refrigeración mediante nitrógeno líquido a -196°C, un proceso pensado para mantener la integridad del material durante el corte. Después, tanto la pista como los elementos internos reciben tratamiento térmico para equilibrar dureza y elasticidad, dos factores decisivos para evitar deformaciones y mantener un contacto uniforme con las pastillas.
Otro paso importante está en el rectificado simultáneo de ambas caras del disco. Este proceso busca garantizar el paralelismo de la pista y un tacto homogéneo desde las primeras frenadas. En bicicletas de competición, donde las tolerancias son cada vez más ajustadas, pequeños desajustes pueden traducirse en vibraciones, ruidos o una respuesta menos precisa.

La gama incluye tres acabados: Original Kashima, Black Anodized y Raw Aluminum. El más llamativo es el acabado Kashima original, con su tono dorado y una clara conexión estética con las suspensiones FOX, muy presentes en bicicletas de alta gama. Más allá del color, Galfer lo presenta como una opción de alta resistencia para montajes donde el componente también cuenta a nivel visual.
El lanzamiento se organiza por fases. Las versiones negras de 6 tornillos en diámetros de 180, 203 y 223 mm llegaron en marzo de 2026. En mayo está prevista la disponibilidad de los acabados Kashima y Raw, también con fijación de 6 tornillos, mientras que las versiones Center-Lock quedan para verano de 2026.
La oferta de medidas confirma que Galfer apunta a un uso exigente. El diámetro de 223 mm tiene sentido en bicicletas de Descenso y e-MTB, donde el peso total del conjunto y la velocidad obligan a trabajar con más superficie de frenado. Las opciones de 180 y 203 mm mantienen el componente dentro del terreno del Trail, el Enduro y montajes deportivos que buscan más potencia sin irse a configuraciones extremas.
Los precios recomendados sin IVA se mueven entre 85 € y 125 €, según diámetro y acabado. No es un disco orientado al montaje básico, sino a bicicletas donde la frenada tiene un peso real en el rendimiento. En ese rango, el disco de freno MTB de alto rendimiento compite más por consistencia, resistencia térmica y precisión que por precio.
Con el núcleo CNC 7075-T6 y la conexión semi-rígida, Galfer intenta dar un paso más respecto al Disc Shark original. La clave estará en comprobar cómo se comporta fuera del entorno profesional, cuando llegue a usuarios con bicicletas pesadas, descensos largos y mantenimientos menos controlados que los de un equipo de carreras.
El disco Galfer para e-MTB y Enduro llega en un momento en el que los frenos han ganado protagonismo en el desarrollo de bicicletas de montaña. Más peso, más velocidad y neumáticos más capaces han elevado las exigencias sobre discos y pastillas. En ese escenario, el Shark EVO no aparece como una simple actualización estética, sino como una respuesta técnica a una demanda clara: frenar más tarde, durante más tiempo y con menos variaciones en la maneta.