LOOK Cycle ha dado un paso poco habitual dentro del mercado del Gravel: en lugar de seguir adaptando soluciones nacidas para el Cross Country, ha presentado una gama completa de pedales desarrollada expresamente para esta disciplina. La marca francesa divide su nueva oferta en tres familias técnicas con el objetivo de responder de forma distinta al uso competitivo, al uso polivalente y a la vertiente más aventurera de una modalidad que ya no encaja del todo en los esquemas tradicionales del MTB.

Una gama diferenciada para competición, uso mixto y aventura
El lanzamiento gira alrededor de una idea sencilla pero relevante para el sector: no todos los ciclistas que montan en Gravel buscan lo mismo en el pedal. Ahí es donde LOOK introduce una lectura más precisa del mercado con una gama de pedales para Gravel que deja atrás el enfoque de producto único heredado del XC. La compatibilidad con SPD se mantiene en toda la colección, lo que facilita la transición para los usuarios que ya emplean calas estándar en sus bicicletas de montaña o de carretera con uso mixto.
La novedad principal es la familia X-One-G, pensada para las carreras de Gravel y orientada a combinar transferencia de potencia, ligereza y resistencia en pistas rápidas. Según la marca, este sistema reduce 50 gramos por par frente a configuraciones convencionales, una cifra que puede parecer contenida pero que en competición sí tiene peso cuando se suma al conjunto de la bicicleta.

Aquí aparece el modelo X-One-GTI, con eje de titanio de 53 mm, superficie de apoyo de 650 mm² y 120 gramos de peso, mientras que el X-One-G Max apuesta por cuerpo de aluminio mecanizado, eje de cromoly y un peso declarado de 145 gramos. En ambos casos, LOOK sitúa esta familia como su propuesta de pedales automáticos SPD para Gravel de mayor ambición deportiva.

La compañía también recoloca en su catálogo la conocida serie X-Track, que pasa a ejercer de opción más transversal. LOOK sostiene que sigue siendo la elección más lógica para la mayoría de ciclistas que alternan asfalto, pistas y senderos sencillos, gracias a un sistema de doble cara y una superficie de contacto de 515 mm². Esa cifra queda por debajo de la X-One-G, pero encaja con un producto pensado para priorizar facilidad de enganche, control y versatilidad antes que la máxima eficiencia pura en carrera.

La tercera pata del lanzamiento es la nueva serie X-Venture, con la que la marca sustituye la antigua categoría Trekking y se dirige de forma directa al segmento de aventura. El crecimiento de las bicicletas orientadas a largas distancias, rutas autosuficientes y viajes con equipaje ha ido pidiendo componentes menos aparatosos y mejor integrados en cuadros más deportivos. Por ello, LOOK introduce una propuesta que busca más apoyo y tracción en uso mixto, con un diseño más limpio y sin los reflectores voluminosos de generaciones anteriores. Es su nueva lectura del pedal de plataforma para bikepacking.

Dentro de esa familia, el X-Venture+ monta un cuerpo de aluminio de 77 mm de ancho con pins moldeados y un peso de 190 gramos, mientras que el X-Venture recurre a un cuerpo de composite de 84 mm y declara 200 gramos. Son cifras que dejan ver que LOOK no ha querido convertir esta serie en un producto puramente urbano o recreativo, sino en una opción válida para bicicletas de aventura actuales, donde el apoyo del pie y la seguridad sobre terrenos cambiantes pesan tanto como la ligereza.

Desde la propia marca, Alexandre Lavaud, director global de producto, resume el enfoque del proyecto con una idea que deja ver la estrategia comercial y técnica de LOOK: Como líder del mercado en esta categoría, debemos construir una gama de pedales para cada ciclista
. Más allá del discurso corporativo, lo relevante es que la firma francesa intenta ocupar de forma ordenada varios espacios del mercado con una misma arquitectura compatible con SPD, pero con soluciones más afinadas según el uso real.

También resulta significativa la participación de corredores como Russell Finsterwald en el desarrollo del X-One-G. El estadounidense explica que el sistema mezcla eficiencia de carretera, control de una plataforma MTB y buena evacuación del barro, un detalle importante cuando se habla de carreras de Gravel cada vez más técnicas y menos previsibles. LOOK busca hacerse fuerte en un segmento donde el material está dejando de ser una adaptación para pasar a convertirse en un producto específico.
La nueva colección estará disponible a nivel mundial desde marzo de 2026. El X-One-GTI llegará con un precio de 299 €, el X-One-G Max costará 179 €, el X-Venture+ se situará en 74.90 € y el X-Venture arrancará en 49.90 €. Son tarifas que dibujan con bastante claridad el posicionamiento de cada familia: competición en la parte alta, uso aventurero en la franja media y una oferta más amplia para cubrir desde el rendimiento puro hasta el uso recreativo de larga distancia.