Componentes

El material ciclista que más dinero hace perder a los aficionados al Mountain Bike

Con el paso del tiempo, muchos aficionados descubren que el verdadero drenaje económico llega a través de componentes, accesorios y actualizaciones.

El gasto en ciclismo, y en especial en Mountain Bike, rara vez se limita a la compra de una bicicleta. Con el paso del tiempo, muchos aficionados descubren que el verdadero drenaje económico llega a través de componentes, accesorios y actualizaciones que prometen mejorar el rendimiento, la comodidad o la experiencia sobre el terreno, pero que no siempre ofrecen un retorno proporcional a su coste.

Material ciclista. Imagen: TodoMountainBike
Material ciclista. Imagen: TodoMountainBike

Componentes y accesorios que disparan el presupuesto sin que siempre se note en los senderos

Uno de los capítulos más recurrentes es el de las transmisiones. La evolución constante de los grupos, con saltos cada vez más frecuentes en número de velocidades, empuja a muchos ciclistas que a renovar platos, cassettes y desviadores antes de que el material anterior esté realmente amortizado. Sistemas de gama alta de marcas como Shimano o SRAM elevan el presupuesto con facilidad, sobre todo cuando se opta por versiones electrónicas o con acabados premium.

Las suspensiones representan otro de los grandes focos de gasto. Horquillas y amortiguadores de última generación prometen mayor sensibilidad y control, pero su precio inicial es solo una parte del problema. El mantenimiento periódico, imprescindible para conservar el rendimiento, añade un coste recurrente que muchos usuarios subestiman al elegir componentes tope de gama para su MTB.

Las ruedas son, probablemente, el elemento más tentador para gastar de más. Juegos ultraligeros de carbono, perfiles específicos para Trail, Enduro o Cross Country y bujes con sistemas de enganche cada vez más sofisticados se presentan como mejoras decisivas. En la práctica, la diferencia respecto a unas buenas ruedas de aluminio es apreciable solo para los ciclistas que exprimen al máximo su Mountain Bike o compiten con regularidad.

En el apartado de periféricos, el manillar, la potencia y la tija telescópica suman pequeñas cantidades que, acumuladas, acaban pesando en la cuenta final. La tija telescópica, hoy casi imprescindible en muchas modalidades de MTB, requiere revisiones, recambios y, en algunos casos, sustituciones completas antes de lo esperado, especialmente en modelos económicos o muy exigidos.

La electrónica merece un capítulo propio. Ciclocomputadores avanzados, sensores de potencia, pulsómetros y sistemas de navegación específicos para MTB han normalizado gastos que hace una década eran excepcionales. Muchos aficionados acaban renovando estos dispositivos más por obsolescencia percibida que por una necesidad real en sus salidas habituales.

También la equipación juega un papel relevante. Cascos con sistemas de protección adicionales, zapatillas con suelas de carbono o ropa técnica de marcas especializadas elevan el nivel de seguridad y confort, pero su renovación frecuente responde en muchos casos a tendencias más que a desgaste real. El uso continuado de ropa técnica para MTB de gama alta supone un gasto constante difícil de justificar para el ciclista recreativo.

Otro punto crítico es el de los pequeños consumibles. Cubiertas específicas para cada terreno, pastillas de freno, discos sobredimensionados y líquidos sellantes forman parte del día a día del Mountain Bike, pero su acumulación anual puede igualar el coste de un componente mayor. La búsqueda del neumático “perfecto” para cada salida es una de las fuentes más habituales de gasto silencioso en material ciclista.

En muchos casos, el problema no es el producto en sí, sino la expectativa generada. El mercado del equipamiento de MTB comunica mejoras constantes que invitan a pensar que el rendimiento depende más del material que del entrenamiento o la técnica. Esta percepción empuja a cambios frecuentes que rara vez se traducen en una mejora proporcional sobre el terreno.

A medio plazo, los aficionados que controlan mejor su presupuesto suelen coincidir en una idea clave: invertir en mantenimiento, ajuste de la bicicleta y formación técnica ofrece un retorno mucho mayor que la sustitución constante de componentes. Entender qué aporta realmente cada mejora es la mejor forma de evitar que la pasión por el Mountain Bike se convierta en una fuente continua de gastos innecesarios.