Durante años, el debate en las horquillas de largo recorrido se ha movido entre dos polos bastante reconocibles: ganar sensibilidad sin hundirse demasiado o mantener apoyo sacrificando tacto en el primer tramo. RockShox ha decidido atacar ese punto desde otra dirección. La nueva generación de Lyrik y ZEB no llega con un simple ajuste de cartucho ni con un retoque cosmético del chasis, sino con una revisión profunda de cómo entra el aire en juego, cómo se sostiene el recorrido y cómo cada plataforma transmite ese trabajo al terreno.

Una misma base técnica, dos horquillas con personalidades muy distintas
La novedad que marca esta generación es LinearXL en RockShox, una arquitectura de aire ya vista antes en la renovada BoXXer y ahora adaptada a las horquillas de una corona destinadas a Trail y Enduro. La idea es reducir la progresividad poco controlable del sistema tradicional y llevar la respuesta hacia una curva más lineal, más fácil de leer y más constante cuando la horquilla trabaja a alta velocidad o encadena impactos. RockShox ya había explicado en la BoXXer que ese enfoque busca un comportamiento más predecible, con mejor control por posición dentro del recorrido y menos influencia de la presión atrapada en las botellas.

Ese cambio no se queda en la cámara de aire. El nuevo cartucho Charger 3.2 ha sido afinado para trabajar con esa plataforma y no como una actualización aislada. En la información técnica adelantada sobre las nuevas Lyrik y ZEB se insiste en que el ajuste hidráulico cambia para acompañar la nueva curva del muelle de aire, con más apoyo útil en la zona media y una compresión más coherente con el nuevo reparto de fuerzas. De hecho, la compatibilidad con generaciones anteriores queda fuera porque el funcionamiento del conjunto ha sido replanteado como sistema completo y no como una suma de piezas intercambiables.

Otro de los puntos más interesantes está en el final del recorrido. RockShox introduce el Adjustable Bottom Out, un sistema que permite variar cuándo entra en acción la resistencia del último tramo sin quitar recorrido disponible. En la práctica, esto abre una vía de ajuste más fina que la de los tokens clásicos para los ciclistas que buscan usar más recorrido sin encontrarse una respuesta seca al final. La propia explicación técnica publicada en la primera toma de contacto deja claro que el sistema actúa como un apoyo regulable en ocho posiciones, modificando la transición del último tramo pero manteniendo el recorrido completo.

También hay trabajo serio en lo que no siempre se ve a simple vista. Los nuevos conductos de compensación de aire, el volumen adicional interno asociado a AirAnnex y la lubricación continua de ButterWagonTech apuntan al mismo objetivo: que la horquilla cambie menos su carácter cuando el descenso se alarga, la fricción aumenta y el calor empieza a alterar el tacto. En la BoXXer, RockShox ya presentó esa lógica como parte de una estrategia para reducir la sensibilidad a la velocidad de compresión y mantener una respuesta más estable; en las Lyrik y ZEB ese planteamiento se traslada ahora a un uso mucho más amplio, desde el Trail agresivo hasta el Enduro y el bike park.

Donde esta nueva plataforma se vuelve realmente interesante es en el chasis. La Lyrik mantiene barras de 35 mm y sigue colocada como la opción versátil para Trail exigente y All Mountain, con recorridos de 140 a 170 mm. La ZEB, por su parte, conserva su papel como referencia más contundente de una corona para Enduro, bike park y e-MTB, con barras de 38 mm y recorridos de 150 a 180 mm.

Eso explica por qué la nueva RockShox Lyrik 2027 puede ser una de las horquillas más relevantes de esta hornada incluso sin ser la más extrema. La recuperación del recorrido de 170 mm y el uso del nuevo sistema en un chasis de 35 mm la sitúan en un punto muy atractivo para bicicletas de Trail de largo recorrido y All Mountain actuales, cada vez más cercanas al Enduro en geometría y capacidad bajadora. La lectura que deja este lanzamiento es que RockShox quiere que la Lyrik siga siendo la opción para los ciclistas que pedalean mucho, bajan fuerte y no necesitan el tacto más seco ni la rigidez más radical de una 38 mm.

En el otro extremo, la RockShox ZEB 2027 afina justo lo que se le pide a una horquilla de Enduro de verdad: más precisión cuando la bici entra pasada en una zona rota, más apoyo en compresiones grandes y menos tendencia a ese ramp-up agresivo que en generaciones anteriores podía dejar sensación de recorrido desaprovechado. La nueva ZEB usa mejor el recorrido, trabaja con más calma en impactos repetidos y ofrece un final de carrera más controlable gracias a la combinación entre LinearXL y el nuevo ajuste de bottom-out.

La automatización tampoco queda al margen. Las versiones Ultimate Flight Attendant se benefician de la plataforma revisada y trasladan el sistema electrónico de RockShox a una base mecánica distinta, algo importante porque el algoritmo ya no actúa sobre una horquilla con la respuesta previa de DebonAir+, sino sobre una más lineal y con otra gestión de soporte. En paralelo, la marca mantiene ButterCups como filtro de vibraciones de alta frecuencia, una solución orientada más a reducir fatiga en manos y antebrazos que a alterar la personalidad hidráulica de la horquilla.

Al final, la noticia no está solo en que Lyrik y ZEB estrenen piezas nuevas. Lo relevante es que RockShox ha cambiado la forma de repartir funciones entre aire, hidráulico y chasis. La Lyrik queda como una herramienta más ligera, más flexible en su uso y mejor adaptada a bicis de Trail muy capaces. La ZEB sigue siendo la elección para los ciclistas que priorizan rigidez, precisión y control cuando el terreno empuja de verdad. Comparten filosofía, pero no persiguen el mismo resultado. Y ahí está probablemente el mayor acierto de esta generación.