A simple vista todos parecen cumplir la misma función. Están ahí para evitar que una bicicleta desaparezca cuando queda aparcada unos minutos frente a una cafetería, una tienda o el lugar de trabajo. Sin embargo, basta observar cualquier aparcamiento urbano para comprobar que algunos ciclistas transportan auténticos sistemas antirrobo mientras otros confían la seguridad de bicicletas de miles de euros a soluciones mucho más ligeras. La diferencia no es casual y tiene mucho que ver con el tipo de riesgo al que se enfrenta cada usuario.

Cómo elegir el candado adecuado según el uso de la bicicleta
El mercado ofrece varias familias de candados, cada una con ventajas e inconvenientes. La elección correcta depende del valor de la bicicleta, del tiempo que permanecerá estacionada y del lugar donde se utilice habitualmente. No necesita el mismo nivel de protección una bicicleta destinada a desplazamientos ocasionales que una MTB o una e-Bike de varios miles de euros.

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Los modelos en forma de U, también conocidos como candado tipo U para bicicleta, están considerados entre las opciones más seguras. Su estructura rígida dificulta el uso de herramientas de corte convencionales y obliga a los ladrones a emplear métodos más complejos y llamativos. Como contrapartida, suelen ser más pesados y menos cómodos de transportar.
Los candados de cadena representan otra alternativa muy popular. Los modelos de calidad incorporan eslabones de acero endurecido y fundas textiles para proteger el cuadro de arañazos. Un candado de cadena de alta seguridad puede ofrecer una protección excelente, especialmente cuando se combina con un grosor adecuado, aunque el peso aumenta considerablemente.

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También existen los candados plegables, una solución que ha ganado protagonismo durante los últimos años. Su principal atractivo es la combinación de seguridad, tamaño compacto y facilidad de transporte. Muchos ciclistas urbanos valoran especialmente este equilibrio, ya que permite llevar el candado fijado al cuadro sin que resulte incómodo durante la marcha. Por ello, el candado plegable para bicicleta se ha convertido en una de las opciones más demandadas en desplazamientos diarios.
En el extremo opuesto aparecen los clásicos cables de acero. Son ligeros, económicos y fáciles de usar, pero también son los más vulnerables frente a herramientas de corte. Pueden resultar útiles como complemento para asegurar ruedas o accesorios, aunque rara vez son recomendables como única protección para bicicletas de cierto valor.

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Cuando se trata de proteger bicicletas eléctricas o modelos de gama alta, muchos expertos recomiendan combinar dos sistemas distintos. Utilizar un candado principal de U o de cadena junto a un segundo sistema secundario aumenta el tiempo necesario para completar un robo y puede disuadir a los delincuentes que buscan objetivos fáciles.
La forma de anclar la bicicleta también influye tanto como el propio candado. Asegurar siempre el cuadro a un elemento fijo y resistente sigue siendo la medida más eficaz. En bicicletas de alto valor conviene además incluir una de las ruedas dentro del sistema de bloqueo para reducir riesgos.

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En entornos urbanos con elevada incidencia de robos, la mejor elección suele pasar por un candado de U robusto o una cadena de calidad. Para recorridos deportivos donde el peso es una prioridad, los modelos plegables ofrecen una solución equilibrada. Los cables, por su parte, quedan reservados para usos puntuales o como complemento.