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El ciclismo vive su gran paradoja: más popular que nunca, pero aún minoritario

El ciclismo sigue siendo, en términos sociales y estructurales, una práctica claramente minoritaria frente a otros deportes y, sobre todo, frente al dominio absoluto del automóvil.

Nunca antes tantas bicicletas habían rodado por carreteras, senderos y carriles urbanos. Las cifras de ventas, la explosión del Gravel y la consolidación del MTB como fenómeno global dibujan un escenario de crecimiento sostenido. Sin embargo, el ciclismo sigue siendo, en términos sociales y estructurales, una práctica claramente minoritaria frente a otros deportes y, sobre todo, frente al dominio absoluto del automóvil.

Ciclismo y fútbol, dos pasiones deportivas muy diferenciadas. Imagen: TodoMountainBike
Ciclismo y fútbol, dos pasiones deportivas muy diferenciadas. Imagen: TodoMountainBike

Más bicicletas en circulación, pero lejos de ser mayoría

El auge es evidente. Tras la pandemia, el número de usuarios que se iniciaron en el ciclismo deportivo en España aumentó de forma notable. Las tiendas vivieron meses de desabastecimiento, los fabricantes ampliaron gamas y las competiciones populares agotaron dorsales con semanas de antelación. En modalidades como el MTB y el Gravel, el perfil del practicante se ha ampliado tanto en edad como en motivaciones.

El fenómeno no se limita al ocio. El uso urbano también ha crecido, impulsado por restricciones al tráfico y políticas de movilidad sostenible. Las bicicletas eléctricas han jugado un papel determinante, sobre todo en entornos metropolitanos con orografías exigentes. El avance de la movilidad sostenible en bicicleta ha ganado espacio en el debate público y en la planificación de muchas ciudades.

Pero el contraste es contundente. A pesar del incremento de usuarios, el porcentaje de desplazamientos diarios en bicicleta sigue siendo bajo en comparación con el coche o el transporte público. Incluso en ciudades con tradición ciclista, la cuota modal rara vez supera cifras de un solo dígito. El crecimiento existe, aunque parte de una base reducida.

En el ámbito competitivo, el seguimiento mediático del WorldTour o de las grandes pruebas de MTB es alto durante los eventos clave, pero no alcanza la regularidad ni el impacto comercial de deportes como el fútbol o el baloncesto. El seguimiento del ciclismo profesional es intenso y fiel, aunque concentrado en nichos muy definidos.

También en el plano recreativo se aprecia esa dualidad. Marchas cicloturistas con miles de participantes conviven con carreteras donde el ciclista sigue siendo una presencia aislada. El boom del MTB y el Gravel ha revitalizado zonas rurales y destinos de montaña, generando economía local, pero no ha transformado el mapa global de la práctica deportiva.

A nivel estructural, la red de infraestructuras ciclistas continúa siendo fragmentaria. Carriles inconexos, falta de mantenimiento y convivencia tensa con el tráfico motorizado limitan el salto definitivo. La percepción de inseguridad sigue siendo uno de los principales frenos para muchas personas que contemplan usar la bicicleta a diario.

En paralelo, la industria ha evolucionado hacia productos cada vez más especializados y tecnológicos. Cuadros de carbono ultraligeros, transmisiones electrónicas, suspensiones de alto rendimiento o sistemas eléctricos compactos elevan el listón técnico. Sin embargo, el crecimiento del mercado ciclista europeo no siempre se traduce en una democratización real del acceso, dado el encarecimiento progresivo del material.

La paradoja es que el ciclismo disfruta de una visibilidad inédita, de una comunidad activa y de una industria sólida, pero sigue siendo minoritario en términos absolutos. La distancia entre percepción y realidad se explica por el entusiasmo de su base de usuarios, muy implicada y ruidosa en redes sociales, frente a una implantación aún limitada en la población general.

El reto para los próximos años no pasa solo por vender más bicicletas o ampliar calendarios competitivos. La clave estará en consolidar infraestructuras, garantizar seguridad y facilitar el acceso. Solo entonces el ciclismo podrá aspirar a dejar de ser una pasión mayoritaria en sentimiento, pero minoritaria en números.