Cinco reglas de oro para hidratarse de forma correcta encima de la bicicleta

La hidratación durante la práctica de cualquier tipo de ejercicio físico es extremadamente importante. Una correcta hidratación previene problemas derivados por la pérdida de líquidos y sales minerales mediante la sudoración y condiciona especialmente el rendimiento del deportista, siendo esencial aprender a beber de forma óptima para no terminar sufriendo la siempre temida pájara ciclista y otros problemas mucho más graves.

En TodoMountainBike: Cinco reglas de oro para hidratarse de forma correcta encima de la bicicleta
Una hidratación correcta, la clave para rendir al máximo.

Cómo hidratarse correctamente

Cuando se realiza ejercicio físico, la hidratación juega un papel crucial. A mejor hidratación, más rendimiento, entendiéndose como 'mejor' la forma óptima de beber, no la cantidad de líquido que se bebe. ¿Cómo hay que hidratarse de forma correcta? Cumpliendo cinco sencillas reglas de muy fácil asimilación:

1. Beber desde el principio del esfuerzo: la deshidratación comienza desde el momento en que la persona se levanta de la cama, y puede agravarse por motivos muy diversos. Desde el inicio de una sesión de ejercicio físico, un deportista puede llegar a perder hasta 1 litro de líquido por hora, siendo fundamental comenzar a dar tragos desde el principio del esfuerzo.

2. No beber más de 10 centilitros de golpe: cuanto más grande es la cantidad de líquido absorbido de una sola vez, más largo es el tiempo necesario para el vaciado gástrico y menos eficaz es la rehidratación. La mejor manera de hidratarse sobre una bicicleta es proceder a realizar dos tragos (como máximo) con la boca llena cada vez (de 5 a 10 centilitros).

3. Beber de forma regular: aprender a beber regularmente, sobre todo cuando las temperaturas son elevadas, es esencial para mantener el rendimiento. Como norma general, se puede proceder con un trago de 5 a 10 centilitros (boca llena) cada cinco minutos, y no sobrepasar nunca los 10 minutos sin beber incluso si la sensación de sed disminuye o las temperaturas son agradablemente bajas.

4. Aprender a beber en los entrenamientos: una correcta hidratación es algo que solo se puede conseguir a base de experiencia, siendo los entrenamientos que se realizan sobre la bicicleta el mejor escenario para aprender a dominar el aporte hídrico que cada cuerpo necesita. Entrenamiento e hidratación son el mejor acelerador del rendimiento físico.

5. Combinar agua y sales minerales: cuando se realiza un esfuerzo físico de larga duración, el organismo pierde una gran cantidad de líquido y sales minerales a través del sudor. En este caso, hidratarse solo con agua no es suficiente, y se hace necesario recurrir a bebidas y preparados isotónicos especialmente concebidos para asegurar el aporte hídrico y la energía necesaria para mantener un rendimiento óptimo.

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