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Cómo hacer un cold brew en casa: el método más sencillo para preparar café frío con todas sus propiedades

Muchos ciclistas toleran mejor esta bebida durante rutas largas, entrenamientos intensos o salidas veraniegas donde un espresso puede resultar demasiado fuerte.

El café frío preparado mediante extracción lenta lleva años ganando terreno entre deportistas, ciclistas y aficionados al café que buscan una bebida menos ácida y más refrescante. Aunque el nombre pueda sonar técnico, preparar un cold brew en casa resulta mucho más simple de lo que parece y no requiere cafeteras especiales ni accesorios caros.

Café Cold Brew. Imagen: TodoMountainBike
Café Cold Brew. Imagen: TodoMountainBike

La clave está en el tiempo, no en el calor

A diferencia de un café convencional, el cold brew casero no utiliza agua caliente. El proceso consiste en dejar café molido en contacto con agua fría durante varias horas para extraer lentamente sabor, aroma y cafeína.

La receta más habitual utiliza una proporción aproximada de 100 gramos de café por cada litro de agua. El café debe tener una molienda gruesa, similar a la utilizada para cafetera francesa. Si está demasiado fino, la bebida puede quedar turbia y con exceso de amargor.

El proceso empieza mezclando el café con agua fría en un recipiente grande. Puede ser una jarra, una botella o cualquier envase con tapa. Después basta con remover ligeramente para asegurarse de que todo el café queda húmedo.

A partir de ahí llega la parte importante: esperar. La mezcla debe reposar entre 12 y 24 horas. Lo más habitual es dejarla toda la noche en la nevera, aunque también puede mantenerse a temperatura ambiente si el entorno no es demasiado cálido.

Una vez terminado el tiempo de extracción, toca filtrar el líquido. Aquí se puede utilizar un filtro de papel, una tela fina, un colador o incluso filtros reutilizables específicos para preparar café frío. Cuanto mejor sea el filtrado, más limpio quedará el resultado final.

El líquido obtenido suele ser bastante concentrado. Muchas personas lo mezclan después con agua, hielo o leche antes de beberlo. También es frecuente añadir bebidas vegetales o incluso isotónicas suaves en recetas pensadas para verano y actividades deportivas.

Aquí aparece una de las dudas más frecuentes: ¿el cold brew tiene más o menos cafeína? La respuesta depende de cómo se prepare. El agua fría extrae la cafeína de forma más lenta que el agua caliente, pero el tiempo prolongado de contacto compensa parcialmente esa diferencia.

En la práctica, muchos preparados de café cold brew terminan teniendo tanta cafeína como un café convencional o incluso más. El motivo es sencillo: normalmente se utiliza más cantidad de café molido y se obtiene una bebida concentrada que después puede diluirse con agua o hielo.

Eso sí, la sensación cambia bastante. El cold brew suele percibirse menos agresivo para el estómago porque reduce parte de la acidez natural del café caliente. Muchos ciclistas toleran mejor esta bebida durante rutas largas, entrenamientos intensos o salidas veraniegas donde un espresso puede resultar demasiado fuerte.

La liberación de energía también puede parecer más estable. Aunque la cafeína sigue estando presente, el perfil menos ácido y el consumo más pausado hacen que algunas personas noten un efecto más progresivo y menos brusco que con un café caliente muy concentrado.

Uno de los puntos fuertes del café cold brew para ciclismo es que puede conservarse varios días en la nevera sin perder demasiada calidad. Eso permite preparar cantidad suficiente para entrenamientos, rutas de Bikepacking o salidas largas durante varios días consecutivos.

El tipo de café influye bastante en el resultado. Los tuestes medios y suaves suelen funcionar mejor para este sistema, ya que mantienen notas más dulces y menos agresivas. Con cafés demasiado oscuros, el sabor puede volverse plano o excesivamente intenso.

Aunque el proceso es muy sencillo, conviene cuidar algunos detalles básicos. Utilizar agua limpia, mantener el recipiente cerrado y respetar los tiempos de reposo ayuda a conseguir una bebida más equilibrada y agradable.

El resultado final poco tiene que ver con un café caliente enfriado con hielo. El método cold brew produce una bebida más suave, menos ácida y especialmente popular durante los meses de calor o en actividades deportivas de larga duración.