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Qué tipo de ciclista eres según cómo afrontas una subida: la ciencia que explica por qué no todos sufren igual

Una subida técnica puede favorecer a un ciclista menos potente pero más habilidoso sobre el terreno. Por eso la técnica de subida en MTB resulta tan decisiva en determinadas rutas y competiciones.

Hay momentos sobre la bicicleta que actúan como un auténtico detector de personalidad. Una subida larga, especialmente cuando la pendiente empieza a endurecerse y las piernas envían las primeras señales de alarma, suele revelar mucho más de lo que parece. Algunos ciclistas atacan sin pensarlo dos veces. Otros prefieren medir cada pedalada. También están los que disfrutan del desafío y los que simplemente intentan sobrevivir hasta la cima.

Ciclista en una subida. Imagen: Melvinpic23/Pixabay
Ciclista en una subida. Imagen: Melvinpic23/Pixabay

La subida como reflejo del estilo de cada ciclista

Las ascensiones forman parte de la esencia del ciclismo. Da igual que se practique Carretera, Gravel, MTB o cicloturismo. Cuando la carretera o el sendero apuntan hacia arriba, desaparecen muchas de las ventajas externas y queda al descubierto la relación entre potencia, peso, experiencia y capacidad mental.

Los entrenadores suelen distinguir varios perfiles que aparecen de forma recurrente en las subidas. El primero es el del ciclista explosivo en ascensiones. Se reconoce fácilmente porque responde a cualquier cambio de ritmo, intenta abrir hueco desde el principio y disfruta atacando incluso cuando quedan kilómetros por delante. Su punto fuerte es la potencia instantánea, aunque en ascensiones largas puede pagar el esfuerzo si no controla el ritmo.

En el extremo opuesto aparece el perfil calculador. Son los ciclistas que observan el potenciómetro o las pulsaciones y rara vez se dejan llevar por las emociones. Mantienen una intensidad constante desde el inicio hasta la cima. A menudo parecen más lentos al principio, pero terminan adelantando a muchos rivales en los últimos kilómetros.

También existe el perfil resistente, habitual entre los aficionados con gran volumen de entrenamiento. No suele destacar en los primeros minutos de la subida, pero su capacidad para mantener esfuerzos prolongados le permite rendir bien cuando la ascensión supera los veinte o treinta minutos. Este comportamiento está muy relacionado con la resistencia en puertos de montaña, una cualidad que suele desarrollarse tras años de práctica.

Otro grupo muy reconocible es el formado por los ciclistas estrategas. No buscan ser los más rápidos ni los más fuertes. Prefieren aprovechar ruedas, regular el esfuerzo y elegir el momento adecuado para acelerar. En marchas cicloturistas y competiciones amateurs suelen obtener mejores resultados de lo que aparentan sobre el papel gracias a una gestión eficiente de la energía.

La psicología también juega un papel importante. Diversos estudios sobre rendimiento deportivo han mostrado que la percepción del esfuerzo puede influir tanto como la condición física. Por eso algunos deportistas afrontan las rampas con optimismo y otros experimentan una sensación de sufrimiento incluso antes de comenzar la subida.

En el ciclismo moderno, el uso de potenciómetros ha permitido identificar patrones muy claros. Muchos aficionados descubren que siempre repiten los mismos errores: salir demasiado fuerte, perder ritmo a mitad de ascensión o reservar más energía de la necesaria. Analizar estos datos ayuda a entender mejor el propio perfil de escalador.

El peso corporal también marca diferencias. Los ciclistas ligeros suelen sentirse más cómodos en pendientes pronunciadas gracias a una mejor relación peso-potencia. Los más corpulentos, en cambio, pueden destacar en terrenos llanos pero necesitan generar más vatios para mantener la misma velocidad cuando la carretera se inclina. De ahí la importancia de la relación peso-potencia en ciclismo, considerada uno de los indicadores más determinantes en las ascensiones.

En MTB ocurre algo parecido, aunque con factores adicionales como la técnica, la tracción o la capacidad para elegir la mejor trazada. Una subida técnica puede favorecer a un ciclista menos potente pero más habilidoso sobre el terreno. Por eso la técnica de subida en MTB resulta tan decisiva en determinadas rutas y competiciones.

La próxima vez que afrontes un puerto o una rampa exigente, presta atención a tu comportamiento. La forma en que regulas el esfuerzo, reaccionas al cansancio o gestionas la motivación puede decir mucho sobre tu manera de entender el ciclismo. Y aunque todos los perfiles tienen ventajas e inconvenientes, conocer el propio suele ser el primer paso para mejorar.