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Nuevo récord mundial en ultraciclismo: Alex McCormack supera los 3.800 km en solo siete días

La cifra supera en más de 12 kilómetros el anterior registro y, como referencia, equivale a recorrer una distancia superior al total del Tour de Francia 2026.

Durante horas, el paisaje apenas cambia. La misma carretera, el mismo río, los mismos viñedos repitiéndose una y otra vez mientras el cuerpo empieza a perder referencias básicas como el descanso o la temperatura. No hay público, no hay meta visible. Solo la decisión de seguir pedaleando cuando todo invita a parar.

Alex McCormack. Imagen: Instagram
Alex McCormack. Imagen: Instagram

Una semana al límite para redefinir la resistencia sobre la bicicleta

El británico Alex McCormack ha firmado uno de los mayores hitos recientes del ultraciclismo de larga distancia tras completar 3.826,47 kilómetros en siete días consecutivos, estableciendo un nuevo récord mundial que ahora deberá ser validado por la Asociación Mundial de Ultraciclismo (WUCA). La cifra supera en más de 12 kilómetros el anterior registro y, como referencia, equivale a recorrer una distancia superior al total del Tour de Francia 2026.

El desafío se desarrolló en Coblenza, Alemania, sobre un circuito de 150 kilómetros junto al río Mosela que McCormack repitió hasta cuatro veces al día. La estrategia fue tan simple como exigente: acumular kilómetros con una media cercana a las 18,5 horas diarias sobre la bicicleta, reduciendo al mínimo los periodos de descanso, alimentación y sueño.

Las condiciones meteorológicas añadieron una dificultad extra a un reto ya extremo. Nieve, lluvia y temperaturas bajas marcaron los primeros días, obligando al ciclista a gestionar no solo el desgaste físico, sino también la pérdida de calor y la incomodidad constante de rodar con ropa mojada. En palabras del propio McCormack: El frío fue peor de lo que esperaba. Intentar mantener el calor y la aerodinámica era un reto constante.

A nivel fisiológico, el esfuerzo alcanzó cifras difíciles de sostener incluso en el ámbito profesional. El ciclista llegó a consumir alrededor de 14.000 calorías diarias, lo que refleja la magnitud del gasto energético asociado a este tipo de retos. La alimentación, lejos de ser un detalle secundario, se convirtió en un factor determinante para mantener el rendimiento dentro de este récord mundial de ciclismo en siete días.

El seguimiento diario muestra la evolución del esfuerzo, con jornadas que superaron los 600 kilómetros y un último día en el que McCormack completó 727,75 kilómetros tras más de 25 horas en movimiento. Este tipo de cifras sitúan el reto en una dimensión muy alejada de las competiciones tradicionales, incluso dentro del propio calendario del ciclismo profesional.

El soporte externo fue clave. Un equipo reducido se encargó de la asistencia mecánica, la nutrición y la recuperación, incluyendo tareas tan básicas como ayudarle a cambiarse de ropa o despertarlo tras microdescansos de apenas minutos. Era imposible que pudiera reponer todo lo que gastaba. Teníamos que recordarle constantemente que comiera y bebiera, explicó uno de los miembros del equipo.

En lo técnico, McCormack utilizó una configuración orientada a maximizar la eficiencia durante esfuerzos prolongados, apoyándose en una bicicleta diseñada originalmente para triatlón de larga distancia. Este detalle refuerza la tendencia creciente hacia la hibridación de disciplinas dentro del ciclismo de resistencia extrema, donde la aerodinámica y la comodidad posicional adquieren un peso cada vez mayor.

Lejos de ser un objetivo aislado, este récord forma parte de una preparación más amplia. El británico tiene en el horizonte la conocida Triple Corona estadounidense de pruebas de ultradistancia, con citas como la Tour Divide o la Colorado Trail Race. El proyecto ha servido como banco de pruebas para evaluar límites físicos y logísticos en condiciones controladas.

McCormack, de 28 años, ya había demostrado su capacidad en este tipo de esfuerzos con victorias en pruebas como la Atlas Mountain Race o la Hellenic Mountain Race, además de completar un doble Everesting en 2025. Sin embargo, este nuevo registro eleva el listón dentro del desafío ciclista de ultrafondo, una disciplina que sigue creciendo en popularidad y exigencia.

Tras completar el reto, el ciclista reconocía el desgaste acumulado, especialmente en el cuello y los puntos de contacto con la bicicleta, síntomas habituales en este tipo de esfuerzos prolongados. Ahora, su prioridad pasa por la recuperación antes de afrontar nuevos objetivos competitivos.

Más allá del dato puro, el intento deja una pregunta abierta que sigue siendo central en el ultraciclismo: cuánto es realmente posible recorrer cuando el límite no lo marca una meta, sino la propia capacidad de resistir.