El Kask Valegro se ha consolidado como uno de los cascos de carretera y gravel más apreciados por los ciclistas que priorizan ligereza y ventilación extrema en las jornadas de verano. Con un peso de 250 gramos en talla M y un diseño plagado de aperturas, es un modelo pensado para mantener la cabeza fresca cuando el termómetro se dispara, sin renunciar a un nivel de comodidad elevado para tiradas largas.

Kask Valegro: un casco pensado para el calor veraniego
El diseño del Valegro gira en torno al flujo de aire. La carcasa integra 37 aberturas que favorecen una circulación constante sobre la cabeza, apoyada por espumas interiores de secado rápido y un nuevo acolchado frontal desmontable que abre todavía más el canal de ventilación en la zona de la frente. El conjunto se completa con la certificación WG11 frente a impactos rotacionales, correas con divisores laterales fijos y una correa bajo la barbilla recubierta de eco-cuero que da un toque distintivo al acabado.

En marcha, la sensación general es la de un casco muy ligero que desaparece con facilidad una vez se encuentra el punto de ajuste adecuado. El acolchado es de perfil bajo, menos voluminoso que en otros modelos de la marca, algo que reduce la acumulación de sudor en las espumas y evita el efecto esponja que sufren algunos cascos en rutas muy calurosas. A cambio, el contacto con la cabeza resulta algo más firme y directo, algo a tener en cuenta para las personas que prefieren una sensación muy mullida en el interior.

El sistema OctoFit es el encargado de ajustar el casco. Se trata de una estructura envolvente con un dial trasero y unas almohadillas pivotantes que permiten acercar o alejar el cierre en la zona de la nuca y modificar la altura del arnés. Este nivel de microajuste ayuda a afinar el encaje, aunque implica dedicar unos segundos antes de cada salida a dejarlo exactamente donde interesa. Algunos ciclistas pueden percibir ligeros clics al girar la cabeza, fruto del movimiento vertical de la estructura de retención.

Uno de los puntos más delicados del Valegro aparece en la interacción con las gafas. La banda interior del sistema de retención ocupa buena parte del perímetro y entorpece la colocación de patillas rectas. En muchos casos, las patillas quedan apoyadas sobre la banda de ajuste y no llegan a asentarse con naturalidad sobre las orejas. En cambio, cuando se trata de guardar las gafas en el casco, tanto en la parte frontal como en la trasera, la sujeción es excelente y las gafas quedan muy firmes durante paradas o pequeños baches.

El acolchado frontal desmontable merece una mención aparte. En días especialmente húmedos o en ascensos prolongados, retirarlo incrementa de forma clara la ventilación y ayuda a reducir el empañado de las lentes, al permitir que el aire circule mejor por la frente. Con el acolchado colocado, el ajuste se vuelve algo más agradable, pero la ventilación pierde un punto.

Las correas laterales utilizan divisores fijos, sin ajuste en altura, lo que simplifica el conjunto a costa de ofrecer menos margen para adaptarlas a todas las fisonomías. La correa de eco-cuero bajo la barbilla aporta una estética diferenciada, aunque su forma tiende a mantener un perfil algo cuadrado y no se adapta tanto a la curva de la barbilla como una cinta textil convencional. A nivel aerodinámico y de ruidos, el casco se comporta de forma discreta: el paso del aire es evidente por la gran ventilación, pero sin zumbidos molestos a alta velocidad.

En cuanto a la construcción, el Valegro mantiene el listón alto habitual de la marca italiana. Las uniones de la carcasa, los acabados de las espumas y el remate de las correas transmiten sensación de producto cuidado, pensado para un uso intensivo en carretera y gravel. Su silueta compacta y de perfil bajo encaja bien con un enfoque deportivo, desde marchas cicloturistas hasta entrenamientos de alta intensidad en pleno verano.

El precio, situado en torno a los 209 €, coloca al Kask Valegro en la franja alta del mercado, algo habitual en cascos de competición con este nivel de ligereza y ventilación. A cambio, el usuario obtiene un casco muy fresco, ideal para climas calurosos, con buena gestión del sudor y un peso muy contenido, a costa de asumir un sistema de ajuste algo más exigente y cierta incompatibilidad con algunas gafas de patillas rectas. Para los ciclistas que priorizan la ventilación extrema por encima de todo, es una opción a tener muy en cuenta.