Hay historias que no necesitan grandes escenarios ni gestas épicas para conectar con el espectador. Basta con una carretera secundaria, tres bicicletas y el paso del tiempo dejando huella en las decisiones de cada uno. En ese punto arranca Still the Same, una pieza audiovisual en la que Scott se aleja del discurso técnico para centrarse en algo más reconocible para cualquier aficionado al MTB.

Un viaje que va más allá de la bicicleta
Scott ha presentado el cortometraje Still the Same, una pieza que se aleja del enfoque técnico habitual para centrarse en la dimensión más personal del Mountain Bike. La historia sigue a tres amigos que compartieron etapa universitaria compitiendo en Descenso y que, con el paso de los años, han tomado caminos muy distintos fuera de la bicicleta.
El punto de partida es el reencuentro entre Tanner Stephens, Drew Boxold y Wiley Kaupas. Este último vive ahora en Nueva York, un entorno poco asociado al MTB, lo que refuerza el contraste entre su pasado ligado a la competición y su realidad actual lejos de las montañas.
Lejos de plantear una vuelta al pasado, el viaje que emprenden tiene un objetivo más sencillo: volver a montar juntos. Desde Brooklyn organizan una escapada de fin de semana hacia dos destinos clave de la costa este, Mountain Creek y Thunder Mountain, donde recuperan sensaciones sobre la bicicleta.
Para ello utilizan la Scott Ransom, un modelo de Enduro con 170 mm de recorrido diseñado para rendir en descensos exigentes sin penalizar en exceso al pedalear. La elección de esta bici encaja con el tipo de terreno y con el enfoque del viaje, más orientado a disfrutar que a competir.
El cortometraje transmite una idea clara: aunque la vida cambie y las prioridades evolucionen, el MTB sigue siendo un vínculo capaz de reunir a las personas. Scott apuesta así por un relato cercano, donde la experiencia compartida pesa más que el rendimiento o la tecnología.