Tom Pidcock nunca ha encajado en el molde clásico del ciclista de carretera, y su última aparición pública vuelve a confirmarlo. El británico ha protagonizado un vídeo grabado en Chile en el que se le ve descendiendo por una bajada claramente propia del Mountain Bike sobre su nueva Pinarello Dogma F, equipada y utilizada como si se tratara de una bicicleta de montaña.

Un descenso impropio de una bici de carretera en plena concentración del equipo
Las imágenes, difundidas durante la concentración invernal del equipo suizo Q36.5, muestran a Tom Pidcock afrontando un tramo técnico, con piedra suelta y pendiente pronunciada, sobre una bicicleta diseñada para el asfalto. Lejos de limitarse a rodar con cautela, el campeón olímpico desciende con soltura, precisión y una postura que recuerda más a sus años de formación en el Mountain Bike que a un entrenamiento convencional de carretera.
El vídeo sirve como recordatorio del perfil polivalente del británico, especialmente tras un invierno en el que no ha competido en ciclocross. La ausencia en esa disciplina no ha supuesto, en cualquier caso, una pérdida de contacto con el terreno irregular. La secuencia chilena evidencia que la técnica sigue intacta y que la confianza sobre superficies complicadas continúa siendo una de sus señas de identidad.
Mientras la mayoría de equipos del pelotón profesional concentran su preparación en enclaves habituales como Sierra Nevada, la Costa Blanca o las Islas Canarias, Q36.5 ha optado este año por Chile. La elección responde a la saturación de esos destinos tradicionales y a la búsqueda de un entorno que combine altitud, carreteras poco transitadas y condiciones meteorológicas estables.
Más allá de lo anecdótico del descenso, la concentración chilena tiene un objetivo claro: preparar el debut de Pidcock en el calendario de carretera 2026. Su temporada arrancará en la Vuelta a la Región de Murcia, seguida de la Clásica Jaén y la Vuelta a Andalucía, un bloque de pruebas exigentes que combinan dureza, terreno roto y finales explosivos.
Posteriormente llegarán citas de primer nivel como Strade Bianche, Milán-Turín y Milán-San Remo, escenarios en los que su capacidad para manejarse sobre superficies irregulares y su habilidad técnica suelen marcar diferencias frente a rivales más previsibles. Tras la Volta a Catalunya, el foco se desplazará hacia las clásicas de colinas, un terreno donde la explosividad del británico y su lectura de carrera encajan de forma natural.
Pidcock sigue demostrando que su concepto del ciclismo va más allá de compartimentos estancos. Para los ciclistas que le siguen desde el MTB, el ciclocross o la carretera, cada aparición fuera de guion refuerza una idea clara: su talento no entiende de etiquetas ni de superficies.