Barcelona no perdona las bicicletas torpes. Sus calles cambian de ritmo en pocos metros, obligan a frenar, arrancar, girar, subir y volver a acelerar sin margen para la duda. En ese escenario, una ciclista acostumbrada a leer el terreno con precisión de carrera encontró en una e-Bike urbana una sensación poco habitual: la de una bicicleta diseñada para responder antes de que el cuerpo tenga que corregir.

Jolanda Neff prueba en Barcelona la nueva Cannondale FlyingV
Jolanda Neff, campeona olímpica, campeona del mundo y una de las corredoras más reconocibles del Cross Country moderno, ha sido la encargada de poner en escena la Cannondale FlyingV. Su presencia no es un simple reclamo deportivo. La suiza sabe distinguir cuándo un cuadro transmite información real al ciclista y cuándo una bicicleta solo busca llamar la atención por diseño.
La nueva Cannondale FlyingV nace precisamente en esa frontera entre imagen y rendimiento. Su silueta recupera el recuerdo de las míticas Delta V, uno de los diseños más reconocibles de la historia de Cannondale, pero lo hace con una lectura actual: cuadro de carbono, asistencia Bosch y una configuración pensada para moverse por ciudad con agilidad.
El punto más llamativo está en el cuadro. Cannondale ha optado por una estructura de carbono con tubo superior bajo, una solución que facilita subir y bajar de la bicicleta en semáforos, cruces o zonas de mucho tráfico. También ayuda cuando toca cargarla, moverla en espacios estrechos o combinarla con otros medios de transporte.

La conexión con el Mountain Bike no llega solo por la estética. Según Neff, la FlyingV transmite una respuesta directa, muy cercana a la que espera de una bicicleta de competición. Tiene la misma precisión en la que confío en las carreras, solo que ahora estoy en un entorno diferente. Se puede sentir el gran trabajo de ingeniería. Se conduce como la bicicleta de alto rendimiento que es
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Ese comentario resume bien la intención del proyecto. Esta e-Bike urbana de carbono busca ofrecer una conducción ligera, rápida de reacciones y estable bajo carga, algo especialmente útil en ciudades con desniveles, tráfico denso y cambios constantes de ritmo.
La asistencia corre a cargo del motor Bosch SX, un sistema pensado para ofrecer apoyo sin romper la sensación natural de pedaleo. En una bicicleta urbana de este tipo, esa suavidad resulta importante: no se trata de empujar de forma brusca, sino de acompañar al ciclista en salidas desde parado, repechos y trayectos diarios donde la eficiencia cuenta tanto como la comodidad.
La gama se divide en dos versiones. La FlyingV 1 cuesta 5.899 € y combina cuadro de carbono, motor Bosch SX y buje trasero Shimano Nexus Di2 con cambio integrado y electrónico. La FlyingV 2 baja hasta 4.999 € y mantiene el mismo enfoque de ligereza y agilidad, aunque con un buje Shimano Nexus de accionamiento convencional.
Los guardabarros de carbono completan una propuesta poco frecuente en el segmento urbano. No solo reducen peso, también refuerzan esa idea de bicicleta premium pensada para usuarios que buscan algo más que desplazarse de un punto a otro. Aquí Cannondale intenta trasladar parte de su cultura de competición a una bici de uso diario.
La FlyingV con motor Bosch SX queda así como una e-Bike urbana muy particular: cara, diferente y con un diseño que no pasará desapercibido. Pero también con argumentos técnicos claros para ciclistas que valoran el tacto de conducción, la ligereza y una respuesta más cercana al mundo deportivo que al de la bicicleta urbana convencional.

La referencia a la Delta V no es casual. Cannondale ha usado una silueta con memoria para construir una bicicleta actual, pensada para una ciudad donde cada trayecto puede exigir más de lo que parece. En manos de Jolanda Neff, la FlyingV no se ha presentado solo como una bici bonita, sino como una urbana con carácter de competición.