La montaña italiana lleva años buscando carreras capaces de hacer algo más que llenar un calendario. En los Apeninos de Emilia-Romaña, esa idea ha terminado tomando forma con una prueba que empezó casi como una invitación a descubrir senderos poco conocidos y que ahora ya obliga a ampliar plazas antes de que los dorsales lleguen siquiera a la línea de salida.

Casi 200 corredores de 30 países disputarán del 22 al 26 de junio la octava edición de la prueba italiana
La Appenninica MTB Stage Race 2026 celebrará del 22 al 26 de junio su octava edición con cifras inéditas para la carrera. Cerca de 200 participantes procedentes de 30 países afrontarán cinco etapas entre Lizzano in Belvedere, Riolunato y Castelnovo ne' Monti, en un recorrido que refuerza el papel de la prueba como una de las grandes citas por etapas del Mountain Bike europeo.
El crecimiento ha sido evidente antes incluso de empezar. La organización agotó por primera vez las 150 plazas iniciales cuatro meses antes de la salida y decidió ampliar el cupo para responder a la demanda. El salto supone un reto logístico, porque la carrera mantiene un formato con alojamiento, comidas, avituallamientos, asistencia médica, lavado de bicicletas y traslados incluidos.
La participación internacional confirma esa evolución. Países Bajos será la nación con más corredores inscritos, con 37 participantes, seguida de Bélgica, con 25, Italia, con 23, España, con 15, y Alemania, también con 15. Además, la edición de 2026 contará por primera vez con ciclistas de Estonia, Finlandia y Noruega, junto a una presencia sudamericana que vuelve a incluir representantes de Brasil, Argentina, Perú y Colombia.
La prueba italiana ha pasado de reunir unos 50 corredores en 2019 a convertirse en una referencia para los ciclistas que buscan carreras MTB por etapas en Europa con recorrido exigente, asistencia completa y un ambiente más cercano que el de los grandes eventos masificados. Ese crecimiento también ha tenido efecto fuera de la competición, con operadores turísticos que ya ofrecen viajes guiados siguiendo tramos de sus recorridos.
La salida tendrá lugar en Lizzano in Belvedere, bajo el Corno alle Scale, una subida que este año también ha formado parte de la novena etapa del Giro de Italia. Ese vínculo con la carrera rosa estará presente en la segunda jornada, bautizada como Corno alle Scale Dressed in Pink, una etapa de 65 km y 2.600 metros de desnivel positivo con paso por Madonna dell'Acero, el lago Scaffaiolo y Monte Cimone.
Antes, la primera etapa ofrecerá un bucle de 48 km y 2.000 metros de desnivel alrededor de Vidiciatico, con pistas forestales y senderos entre hayedos. Será una toma de contacto rápida, pero ya con suficiente terreno técnico para marcar diferencias entre los corredores que lleguen con ritmo y los ciclistas que necesiten más tiempo para adaptarse al terreno de los Apeninos.
La tercera jornada, con 40 km y 1.500 metros de desnivel positivo, puede resultar más decisiva de lo que indica su distancia. El recorrido del Monte Albano, junto a la frontera con Toscana, combina tramos técnicos y una bajada final delicada hacia Riolunato. En una prueba de este tipo, una etapa corta no siempre significa una etapa sencilla.
El gran punto de inflexión llegará el jueves 25 de junio con la Mountain Queen Stage de Appenninica. Serán 88 km y 3.000 metros de desnivel positivo entre Riolunato y Castelnovo ne' Monti, pasando por Passo delle Radici, Giovarello y Lama Lite antes del final junto a la Pietra di Bismantova. La gestión del esfuerzo será tan importante como la técnica sobre la bicicleta.
La quinta y última etapa, Windy Way Home-Ventasso, cerrará la carrera el viernes 26 de junio con 56.5 km y 1.650 metros de desnivel positivo. El recorrido afrontará las rutas de Monte Ventasso, con una larga subida hacia el lago Calamone y descensos técnicos antes del regreso a Castelnovo ne' Monti.
Con este trazado, la organización vuelve a apostar por una ruta MTB en los Apeninos italianos en la que el desnivel, los senderos naturales y la logística de carrera pesan más que el simple kilometraje acumulado. Appenninica mantiene además su formato individual, a diferencia de otras grandes pruebas por etapas disputadas por parejas, lo que añade una lectura distinta a la estrategia de carrera.
La octava edición también confirma el papel turístico del evento para Emilia-Romaña. La consejera regional de Deportes y Turismo, Roberta Frisoni, destacó durante la presentación en Bolonia que la carrera es una oportunidad para mostrar el territorio a través de sus paisajes, su naturaleza y sus comunidades locales.
La prueba MTB por etapas en Italia llega a 2026 con su edición más numerosa y con un recorrido que mezcla alta montaña, senderos técnicos y final junto a uno de los iconos naturales de la región. Para los corredores, será una semana de desgaste progresivo. Para los Apeninos, otra oportunidad de demostrar que el Mountain Bike también puede ser una herramienta para atraer visitantes más allá de los días de competición.