La presencia de Tom Pidcock en el próximo Tour de Francia ya es oficial y despeja cualquier incógnita sobre el liderazgo deportivo del proyecto. El británico encabezará al Q36.5 Pro Cycling Team en su estreno en la ronda francesa, una participación histórica lograda mediante invitación por rendimiento, y no solo por nombre o trayectoria previa.

Un debut histórico con un líder incuestionable
La confirmación sitúa a Pidcock como el principal referente deportivo de un equipo que afronta su primera participación en la carrera más importante del calendario. Su figura ha sido clave tanto dentro como fuera de la carretera, reforzando el argumento deportivo que ha permitido al equipo estar en la salida del Tour de Francia. El británico asume el papel de jefe de filas con naturalidad y sin ambigüedades.
Para el propio corredor, el Tour mantiene intacto su peso simbólico y competitivo. El Tour de Francia es la prueba más grande del mundo, la mejor carrera de ciclismo del planeta. Poder estar allí e intentar rendir al máximo es un honor
, explica Pidcock al valorar lo que supone esta participación tanto a nivel personal como colectivo. La cita francesa aparece como un escenario exigente, pero también como una oportunidad de crecimiento para todo el bloque.
Más allá del escaparate mediático, el corredor destaca el camino seguido por el equipo para ganarse esta plaza. Nos hemos ganado nuestro sitio gracias a nuestro rendimiento la pasada temporada. Eso nos ha dado el derecho a estar allí y nadie nos lo puede quitar
, señala, reforzando una idea que conecta con la identidad deportiva del proyecto y con la legitimidad de su presencia en la carrera.
En lo deportivo, la participación en el Tour de Francia llega en un momento clave para el equipo y para el propio Pidcock, que afronta esta etapa con un enfoque distinto al de años anteriores. El británico reconoce que su relación con la prueba ha tenido luces y sombras, pero valora especialmente poder encarar ahora este reto desde una estructura nueva y con un rol central claramente definido.
El entorno interno del equipo aparece como uno de los puntos diferenciales en esta nueva etapa. Pidcock subraya el apoyo recibido en un escenario donde la presión es constante y la exposición máxima. Es el mayor escenario en el que podemos competir. Con eso viene mucha carga, pero en este equipo me ayudan a llevarla
, afirma, poniendo en valor el trabajo colectivo frente a la exigencia individual.
En cuanto a los objetivos, el discurso se mantiene prudente, aunque ambicioso. El británico no oculta que su enfoque pasa por asumir la dureza de la carrera como parte del proceso. Mi mayor objetivo es ir allí, disfrutar del sufrimiento, de la intensidad de la carrera
, explica, una visión que conecta con la idea de crecimiento progresivo más que con la búsqueda inmediata de resultados concretos.
Desde una perspectiva más amplia, el debut en el Tour se interpreta como un paso intermedio dentro de una hoja de ruta a largo plazo. Pidcock lo expresa con claridad al señalar que la aspiración del equipo es estar presente de forma regular en la ronda francesa y competir cada temporada por objetivos mayores, consolidando así su posición en el pelotón internacional.
La presencia del británico también refuerza la visibilidad del proyecto respaldado por Pinarello y su apuesta por un crecimiento sostenido en el máximo nivel. No se trata únicamente de participar, sino de hacerlo con una estructura reconocible, ambición deportiva y un líder capaz de asumir responsabilidades desde el primer día.