La carrera empezó con ese tipo de jornada en la que el reloj no solo mide piernas. También mide adaptación, lectura del terreno y capacidad para no perder la calma cuando el suelo cambia más rápido que la estrategia prevista. Logroño abrió la puerta a tres días de Mountain Bike con una contrarreloj corta sobre el papel, pero lo bastante incómoda como para marcar diferencias desde el primer esfuerzo serio.

Una contrarreloj de 26 kilómetros que ya ha abierto diferencias importantes
La Rioja Bike Race 2026 arrancó con victoria de Felipe Orts en la categoría Élite Masculina y de Catalina Vidaurre en la Élite Femenina, dos triunfos con valor añadido por el formato de la etapa y por unas condiciones meteorológicas cambiantes que endurecieron el recorrido.
El ciclista valenciano aprovechó un trazado muy favorable a sus características para imponer un ritmo alto desde el inicio. En una jornada de 26 kilómetros y casi 600 metros de desnivel, Orts abrió una diferencia de 2 minutos sobre Èric Alegre, segundo clasificado, mientras que Juan Diego Cadenas completó el podio masculino dentro del mismo minuto que Alegre.
En la carrera femenina, Catalina Vidaurre confirmó su condición de referencia internacional con una actuación contundente. La olímpica chilena y campeona nacional aventajó en 5 minutos a Alba Teruel, una diferencia considerable en una contrarreloj de MTB de estas características. Txell Figueras, vigente campeona de la prueba, cerró el podio en su regreso a la competición tras una lesión de cruzado que la había mantenido apartada desde septiembre.
La salida desde la Calle Pradero y el paso hacia el terreno riojano dejaron una primera etapa exigente, con cambios de superficie, zonas húmedas y una meteorología que obligó a los corredores a ajustar trazadas y gestión del esfuerzo. En una prueba por etapas, perder segundos en el primer día puede condicionar el resto del fin de semana.
Más allá del resultado deportivo, esta edición supone un paso más para la prueba dentro de la La Rioja Bike Race 2026, integrada ahora en una propuesta más amplia bajo el paraguas de La Rioja Bike Experience. Logroño no solo acoge la competición, también una programación paralela con actividades gastronómicas, culturales y de ocio pensadas para reforzar el vínculo entre ciclismo, territorio y público.
El formato de tres jornadas mantiene el interés deportivo abierto. La crono inicial ha servido para ordenar la general, pero la carrera entra ahora en una fase más determinante con la etapa reina, una Skoda Super Stage llamada a pesar mucho en la clasificación. Ahí entrarán en juego la resistencia, la técnica y la capacidad de recuperación tras el primer esfuerzo.
Para Orts, el triunfo inicial es una señal clara de forma en una disciplina que premia la explosividad, pero también la regularidad. Para Vidaurre, la victoria refuerza su papel como una de las corredoras a seguir en el calendario internacional de Mountain Bike por etapas.
La Rioja Bike Race todavía tiene margen para cambiar de guion. La primera jornada ha dejado líderes sólidos, diferencias relevantes y una carrera femenina especialmente marcada por el regreso competitivo de Figueras. Lo que ocurra en la etapa reina dirá si la contrarreloj fue solo el primer filtro o el inicio de una ventaja difícil de remontar.