Algunas carreras se recuerdan por el nombre del ganador y otras permanecen en la memoria por lo que obligan a soportar. En Naturland, el desafío no empezará con el disparo de salida ni terminará bajo el arco de meta. Estará en el aire, en la altitud y en un trazado que obligará a medir cada esfuerzo desde el primer metro. Lo que se ha preparado para finales de mayo en los Pirineos no responde al patrón habitual del calendario.

Un circuito exigente que eleva el nivel del XCM internacional
La tercera prueba de la Copa del Mundo XCM 2026 se disputará el 31 de mayo en Naturland, en Andorra, con un recorrido completamente nuevo que introduce una variación clave respecto a lo visto hasta ahora: los ciclistas tendrán que completar el mismo circuito en tres ocasiones. Una decisión que cambia la lectura táctica de la carrera y endurece el desgaste acumulado.
El trazado presenta un total de 73 kilómetros y 2.200 metros de desnivel positivo, cifras que, por sí solas, ya sitúan esta cita entre las más exigentes del calendario. Sin embargo, lo que realmente marca la diferencia es la altitud. Tanto la salida como la llegada estarán ubicadas por encima de los 2.000 metros, lo que añade un factor fisiológico determinante en el rendimiento de los corredores.
Desde el Naturland Bike Center, el recorrido arranca con una ascensión hacia la Roca de Pimes, situada a 2.157 metros. A partir de ahí, el perfil alterna descensos técnicos y nuevas subidas que llevan a los ciclistas hasta la zona de Les Pedrusques, en la frontera entre Andorra y España, alcanzando los 2.222 metros. Se trata de un punto clave donde el terreno rocoso y los senderos estrechos obligan a mantener la concentración.
El descenso posterior conduce hasta el punto más bajo del circuito, en el valle del río Aubinya, a 1.670 metros de altitud. Desde allí, el paso por Juberri y La Rabassa introduce una de las secciones más duras de la jornada: una subida de 13 kilómetros con una pendiente media del 5,6% que devuelve a los ciclistas al punto de partida. Este bucle se repetirá tres veces antes de afrontar un tramo final adicional de 5 kilómetros.
El diseño del circuito combina descensos técnicos en alta montaña, senderos estrechos y zonas pedregosas con largas ascensiones sostenidas. Esta mezcla convierte la prueba en un examen completo, tanto a nivel físico como técnico, donde la gestión del esfuerzo será tan decisiva como la habilidad sobre la bicicleta.
La repetición del circuito introduce además un componente estratégico poco habitual en este tipo de pruebas. Los ciclistas que opten por un planteamiento agresivo desde el inicio pueden pagarlo en las últimas vueltas, especialmente teniendo en cuenta la altitud y la acumulación de fatiga en las zonas más expuestas.
Otro de los elementos que marcarán la carrera será el entorno. El recorrido discurre íntegramente en los Pirineos, con tramos que bordean crestas y zonas abiertas donde las condiciones pueden cambiar rápidamente. El viento, la temperatura y la propia exposición del terreno pueden influir en el desarrollo de la prueba.
Con esta propuesta, Andorra refuerza su presencia en el calendario internacional y apuesta por un formato que eleva la exigencia del Mountain Bike de larga distancia. La inclusión de tres vueltas completas al circuito rompe con la estructura tradicional del XCM y abre la puerta a nuevas formas de competir.
Todo apunta a una carrera de desgaste progresivo, en la que no bastará con tener fuerza o técnica de forma aislada. La combinación de altitud, perfil acumulado y repetición del recorrido convierte esta cita en una de las más duras del año dentro del circuito HERO UCI Marathon World Cup.