Competición

Jonas Vingegaard cierra la Volta a Catalunya en Barcelona y Brady Gilmore firma el último golpe en Montjuïc

En una edición de mucho nivel, la ronda catalana volvió a dejar claro que Montjuïc sigue siendo un final perfecto para coronar a un vencedor sólido y, al mismo tiempo, abrir la puerta a una última sorpresa.

Barcelona volvió a apretar la carrera hasta el final, como si una semana de desgaste no fuese suficiente. Montjuïc encadenó ataques, cambios de ritmo y un pulso constante entre corredores que todavía buscaban algo más en una general ya muy encarrilada. La Volta llegó a su último día con margen para el espectáculo y lo encontró en un circuito corto, nervioso y cada vez más selectivo, con la sensación de que la jornada podía escapar en cualquier aceleración.

Podio final. Imagen: Volta a Catalunya
Podio final. Imagen: Volta a Catalunya

El danés controla la general y el australiano sorprende en el cierre

La séptima y última etapa de la ronda catalana, disputada sobre 95.1 kilómetros con salida y llegada en Barcelona, dejó una doble lectura. Por un lado, Jonas Vingegaard selló sin sobresaltos su triunfo en la general de la 105ª edición. Por otro, Brady Gilmore aprovechó el desorden final para llevarse una victoria de prestigio en un escenario de máxima exposición. El australiano de NSN Cycling remató una llegada rápida y técnica después de un día muy abierto en el circuito barcelonés.

La etapa arrancó con una fuga de cinco corredores formada por Brandon McNulty, Magnus Cort, Darren Rafferty, Einer Rubio y Liam Slock. El grupo llegó a rozar los dos minutos de ventaja en una primera parte controlada por el pelotón, con Ineos Grenadiers y más tarde Visma-Lease a Bike marcando el paso. Fue una escapada útil para animar la jornada y también para repartir segundos de bonificación en los sprints intermedios, aunque nunca pareció tener margen real cuando la carrera entrase de lleno en Montjuïc.

El circuito volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los grandes cierres del calendario español. Los siete pasos puntuables por el Alt de Montjuïc endurecieron la etapa a base de repetición, un formato que castiga incluso cuando la subida no es larga. Ahí empezó a verse con claridad el peso de la etapa final de la Volta a Catalunya, una jornada que mezcla desgaste acumulado, tensión táctica y finales imprevisibles.

La carrera cambió de tono a 48 kilómetros de meta, cuando João Almeida cedió contacto y varios equipos empezaron a tensar sin reservas. A 37 kilómetros del final arrancó Remco Evenepoel y Vingegaard respondió al instante, una secuencia que retrató bien el estado de la general: el belga necesitaba agitar, el danés solo debía no conceder nada. Luego llegó el turno de Florian Lipowitz y de otros corredores que intentaron romper el grupo en las sucesivas subidas, pero Vingegaard no dejó una sola duda en la defensa del liderato.

Evenepoel insistió varias veces y fue sumando protagonismo en los pasos de montaña, siempre con el líder danés pegado a su rueda. El grupo delantero fue perdiendo unidades hasta quedarse con varios de los nombres fuertes de la semana: Lipowitz, Lenny Martinez, Mattias Skjelmose, Valentin Paret-Peintre, Oscar Onley, Cian Uijtdebroeks, Marc Soler o Enric Mas, entre otros. En ese terreno de aceleraciones cortas y recuperación mínima, la clasificación general de la Volta a Catalunya quedó blindada por la vigilancia de Vingegaard.

Enric Mas aún probó fortuna en el último paso por Montjuïc y coronó en cabeza a 4.8 kilómetros de la llegada, pero el margen ya era escaso. El pelotón principal terminó reorganizándose en la bajada y en el tramo final, con Red Bull-Bora tomando la responsabilidad del lanzamiento. La aproximación fue rápida, muy colocada y con varios corredores peleando por encontrar el hueco bueno en una llegada que exigía potencia, lectura y sangre fría.

Parecía un desenlace entre Dorian Godon y Remco Evenepoel, lanzados desde muy delante en los últimos 300 metros. Sin embargo, desde atrás apareció Brady Gilmore con una remontada limpia y poderosa para superar a ambos sobre la misma recta de meta. El australiano, de 24 años, firmó así una de esas victorias que cambian la dimensión de una semana para un equipo modesto y que elevan el valor deportivo del circuito de Montjuïc en Barcelona como final de carrera.

Godon, dos veces ganador en esta edición, tuvo que conformarse con la segunda plaza, mientras Evenepoel cerró el podio de la etapa. David González fue el mejor español del día con una meritoria cuarta posición, siempre bien situado en un final en el que era fácil perder varios puestos en apenas unos metros. En una llegada tan comprimida, mantenerse delante ya era una parte importante del resultado.

Más allá del triunfo parcial de Gilmore, el gran balance de la semana quedó en manos de Vingegaard. El danés cerró la carrera con un tiempo total de 25:56:36 y aventajó en 1:22 a Lenny Martinez y en 1:30 a Florian Lipowitz. Son diferencias amplias para una vuelta de una semana y reflejan bien lo ocurrido en la alta montaña, donde el líder de Visma-Lease a Bike construyó su triunfo con autoridad y sin depender de bonificaciones o movimientos tácticos menores. Su victoria final de Jonas Vingegaard se sostuvo sobre lo que de verdad decide estas carreras: capacidad para romper la general en los días grandes y control absoluto después.

El punto decisivo de esta Volta estuvo en las etapas de montaña, especialmente en Coll de Pal y Queralt, donde Vingegaard marcó diferencias suficientes para convertir el último día en una defensa del liderato. Ese patrón también refuerza su inicio de temporada, ya que suma esta ronda a la París-Niza y confirma que vuelve a estar entre los grandes referentes del pelotón en pruebas por etapas. En una carrera con rivales de primer nivel, el danés respondió justo donde más cuenta, en la alta montaña de la Volta a Catalunya.

En clave española, Mikel Landa terminó como mejor clasificado en la general, decimoquinto a 6:32 del vencedor. Más atrás también dejaron momentos visibles corredores como Marc Soler, Enric Mas o Juan Pedro López, aunque sin opciones reales de pelear por los puestos altos en la clasificación final. Fue una edición intensa, con nombres importantes y con una montaña que acabó ordenando todo con bastante crudeza.

La Volta se despide así con otra jornada reconocible en Barcelona: corta, explosiva y muy útil para cerrar una semana con tensión hasta el último metro. Gilmore se llevó la foto del día. Vingegaard, el control de la carrera y el trofeo que realmente importaba. En una edición de mucho nivel, la ronda catalana volvió a dejar claro que Montjuïc sigue siendo un final perfecto para coronar a un vencedor sólido y, al mismo tiempo, abrir la puerta a una última sorpresa.