Competición

Jonas Vingegaard ya tiene las tres Grandes: el Giro le abre la puerta del club reservado a las leyendas

Jonas Vingegaard ha ganado el Giro d'Italia 2026 y se ha convertido en el octavo ciclista masculino capaz de conquistar las tres Grandes Vueltas.

Roma no siempre decide una Grande, pero a veces sirve para ordenar la historia. Entre el ritual del podio, el rosa definitivo y una carrera que ya había quedado rota en la montaña, Jonas Vingegaard terminó de cruzar una frontera reservada a muy pocos corredores. No fue solo una victoria más en una vuelta de tres semanas. Fue la pieza que faltaba para completar una colección que mide de verdad la dimensión de un vueltómano.

Jonas Vingegaard. Imagen: Team Visma | Lease a Bike
Jonas Vingegaard. Imagen: Team Visma | Lease a Bike

El danés completa la triple corona con Tour, Vuelta y Giro

Jonas Vingegaard ha ganado el Giro d'Italia 2026 y se ha convertido en el octavo ciclista masculino capaz de conquistar las tres Grandes Vueltas. El líder del Team Visma | Lease a Bike ya tenía en su palmarés el Tour de Francia de 2022 y 2023, además de la Vuelta a España de 2025. Con la victoria de Jonas Vingegaard en el Giro, el danés entra en un grupo en el que solo figuran nombres de enorme peso histórico.

Su triunfo en Italia no llegó por acumulación de golpes menores, sino por una gestión muy medida de la carrera. Vingegaard no necesitó vestir la maglia rosa desde la primera semana ni gastar energías antes de tiempo. Eligió los días clave, esperó la montaña y convirtió los finales en alto en el terreno donde mejor se entiende su forma de correr.

La carrera se inclinó a su favor cuando el Giro empezó a ganar desnivel. Blockhaus, Corno alle Scalle, Pila, Carì y Piancavallo marcaron el camino de una superioridad que dejó a sus rivales sin margen real para discutir la general. La triple corona de las Grandes Vueltas no se construyó con un golpe aislado, sino con una secuencia de ataques que fueron vaciando la clasificación hasta dejarla prácticamente sentenciada antes de Roma.

La dimensión del dato va más allá del presente. Eddy Merckx, Bernard Hinault, Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Alberto Contador, Vincenzo Nibali y Chris Froome eran hasta ahora los únicos ciclistas que habían ganado Giro, Tour y Vuelta. Vingegaard se suma a esa lista con 29 años y con la posibilidad de ampliar todavía más un palmarés que ya le sitúa entre los mejores vueltómanos de la era moderna.

El contraste con otros grandes nombres explica mejor el alcance del logro. Miguel Induráin nunca ganó la Vuelta, pese a su dominio en el Tour y a sus dos Giros. Tadej Pogacar, su gran rival generacional, tampoco ha cerrado todavía ese círculo. Por eso el palmarés de Vingegaard en Grandes Vueltas adquiere un valor especial dentro de una época marcada por el duelo entre ambos.

La historia del danés también ayuda a entender la magnitud del recorrido. Antes de convertirse en jefe de filas de uno de los equipos más potentes del pelotón, Vingegaard pasó por un camino poco convencional, con trabajos lejos del escaparate deportivo y una progresión que no siempre pareció destinada a este nivel. Su salto definitivo llegó con el Team Visma, donde encontró una estructura capaz de explotar su regularidad, su peso específico en la alta montaña y su capacidad para rendir bajo presión.

El Tour de Francia fue el primer territorio conquistado. En 2022 y 2023 derrotó a Pogacar con una mezcla de resistencia, equipo y lectura táctica que cambió el equilibrio del ciclismo mundial. Aquellas victorias no solo le dieron dos Tours. También demostraron que el esloveno ya no corría solo en una categoría aparte.

La Vuelta a España completó el segundo paso. Tras la edición de 2023, marcada por el triunfo de Sepp Kuss y por el debate interno dentro del equipo, Vingegaard encontró su momento en 2025. La carrera española le dio la segunda pieza de la colección y dejó el Giro como último reto pendiente.

Italia ha cerrado ahora ese círculo. La conquista del Giro d'Italia 2026 confirma que Vingegaard no es únicamente un especialista del Tour, sino un corredor capaz de adaptar su rendimiento a tres carreras con perfiles, presiones y formas de competir muy distintas. En el ciclismo moderno, con calendarios más selectivos y rivales que preparan objetivos con precisión quirúrgica, ese detalle pesa mucho.

El danés no necesitó una carrera caótica para ganar. Al contrario, controló el Giro desde la paciencia, aceptó que otros corredores ocuparan el foco durante varios días y apareció cuando la carretera empezó a exigir algo más que ambición. Esa frialdad competitiva, a veces menos espectacular que otros estilos, ha sido una de las claves de su éxito.

Con su llegada triunfal a Roma, Vingegaard pasa a formar parte del club de ciclistas con Giro, Tour y Vuelta. Es una frontera que separa a los grandes campeones de los corredores de época. Y, en su caso, llega con una pregunta inevitable: hasta dónde puede llegar todavía un ciclista que ya ha ganado las tres carreras que definen la historia de las vueltas por etapas.